Parte 3.
La experiencia interna del niño emocional.
Capítulo 9.
Vacío y necesidad.
Antes de poder ganar cierta distancia de mi niño emocional, tuve que entender y experimentar su mundo interior. Empecé en total negación de su existencia. Recuerdo una conmovedora experiencia de hace algunos años, estaba haciendo un grupo para hombres. Uno de los procesos que hicimos fue vestirnos como mujeres y pasar tres días tratando de saber y sentir cómo se siente. Al principio, me quede en lo superficial, vistiéndome con diferentes trajes regocijandome en la novedad. El segundo día, algo cambió y comencé a sentirme más y más inseguro, escondiéndome y tímido.
Pude ver otra parte de mi saliendo que no me era del todo familiar. De mi normal ocupado, rápido y extrovertido yo, me deslicé dentro de un espacio donde me convertí en un silencioso, desconfiado, asustado y apenado yo. Para el tercer día, me sentía más cómodo y relajado en este espacio y estaba renuente a regresar. Lo que veo ahora es que en ese proceso, entre dentro los sentimientos internos de mi niño emocional, Fue extraño e incómodo pero con el tiempo, comencé a sentir una suavidad y vulnerabilidad con ello.
Miedo es la raíz de nuestro comportamiento emocional.
Cuando nuestro niño emocional toma conciencia, lo hace con una irresistible energía que es difícil ganar desde la distancia. Pero si podemos caminar adentro y sentir cuán fuertes son estos sentimientos, nos ayudan a entender porqué es tan abrumadora la fuerza en nuestra vida. Y este entendimiento también nos ayuda a ganar espacio y no juzgarnos a nosotros mismos cuando somos reactivos, aditivos o llenos de expectación y fantasía. En los próximos capítulos, te llevo por una gira guiada de lo que he descubierto en este paisaje interno de la niñez emocional. Puedes imaginar que es como tomar un viaje río abajo en el mundo interno de nuestras heridas.
Comencé mencionando la experiencia del vacío negativo del niño emocional y la necesidad que naturalmente brota de él. En el primer volumen de “The diamond heart series”, H. A. Almaas tiene un capítulo llamado, “la teoría de los agujeros”. En este brillante capítulo, contribuye con algo invaluable para el entendimiento de nuestro estado mental de niño emocional. Él describió cómo los agujeros energéticos se desarrollan en el interior cuando una necesidad esencial no es satisfecha cuando niño- Hay probablemente muchas otras razones para que estos agujeros existan y quizás algunos incluso han sido cargados desde vidas pasadas pero nuestra niñez es un lugar donde podemos ver claramente como paso.
Un agujero es un sentimiento de vacío interno en relación con algunos aspectos de nuestro ser que no ha sido alimentado y por lo tanto no desarrollado.
Gastamos mucho tiempo y energía en nuestra vida diaria inconscientemente tratando de llenar estos agujeros. Muchos de nuestros comportamientos están enfocados a tratar de que otros los llenen. Por ejemplo, Benjamin un participante de un taller recientemente que hicimos en Dinamarca, tenía una necesidad compulsiva de socializar con gente durante los descansos, incluso llamando amigos a su casa o en su celular. Incluso cuando hicimos la sugerencia de que la gente debe pasar algún tiempo en silencio recapacitando sobre lo que acabamos de ver, sin embargo, él encontró muy difícil eso de estar consigo mismo.
Tan pronto como fuimos más profundo en el proceso, él empezó a reconocer que su compulsión estaba conectaba con que en su en su niñez no tuvo a nadie con quien hablar. Mary, en otro taller, era la primera persona en levantar la mano cuando pediamos algo para compartir en el grupo. Ella no estaba consciente de que tenía una insaciable necesidad de atención y reconocimiento, pero al descubrir su historia ella pudo ver que nunca recibió la atención que ella necesitaba como niña y ahora ese anhelo lleva su vida. En mi caso, mi más grande agujero ha sido siempre no sentir me validado por lo que hago. Gaste una cantidad enorme de energía y cerca de quinientos años en la escuela tratando de probar a otros y a mi mismo que era capaz.
Puede haber muchas razones para que estos agujeros existan, muchos de ellos misteriosos e inexplicables. Pero están directamente relacionados con las necesidades básicas de sentirnos incompletos. Aunque sólo hay un real agujero interno, que nos permite distinguirlo con claridad. Algunos de nosotros no recibimos el apoyo que necesitábamos, encontrar quien lo haga es tener un agujero de soporte. Tenemos agujero de dignidad cuando sentimos que no somos suficientemente buenos como persona, después el deseo porque alguien nos valide así el hueco puede llenarse.
Podemos tener agujeros conectados con la calidez y contacto, así que nos volvemos dependientes de alguien que nos provee de esto. O podemos tener un agujero relacionado con la confianza, donde sentimos que si nos abrimos y somos vulnerables nos exponemos al maltrato, control o manipulación de otro. Este agujero crea una codependencia en la que estamos continuamente apartando a las personas y anhelando cercanía al mismo tiempo.
Nuestros agujeros crean una profunda ansiedad y nuestra vida se convierte en una constante e inconsciente compulsión por llenarlos. Todos los agujeros crean una dependencia en lo externo en alguna forma ya sea deseando otra situación para llenarlo o evadiendo una persona o situación. Nuestros huecos tienen un poderoso efecto sobre el tipo de personas y situaciones que atraemos. Tenemos una compulsión para crear situaciones que provocan nuestros agujeros, porque es la forma en la que nos mantenemos conscientes que ahí están. Esta es la forma en que que podemos aprender y desarrollar lo que está faltando en el interior. Necesitamos el reto de crecer.
Diferentes tipos de agujeros.
1. Sentirse no deseado y abandonado
2. No sentirse especial o respetado
3. No confiando tus sentimientos
4. Faltando automotivación
5. Teniendo profundos miedos de sobrevivir
6. Teniendo una profunda necesidad de contacto y cercanía
7. Faltando motivación de aprender
8. Anhelando amor y atención
9. Siendo perfeccionista y autocrítico
10. Sintiéndose envuelto y controlado
Las necesidades esenciales.
Cuando no tenemos conciencia o entendimiento de nuestros agujeros y cómo afectan nuestra vida, naturalmente sentimos que algo en el exterior tiene que cambiar para que seamos felices. Esta es una de las creencias cardinales de nuestro yo emocional. Por el vacío interior, cuando estamos identificados con esta parte de nuestra psique, nos experimentamos a nosotros mismos como necesitados. Esto no es real, es un trance. Y conduce a nuestras creencias de vida, existencia u otros a llenar el hueco. La gente tiene que empezar a tratarnos mejor, o darnos mayor reconocimiento, más amor, más atención, más espacio y otras cosas. O podemos tratar de llenar los huecos con las cosas que nos hacen sentir mejor como las drogas o entretenimiento, no podemos imaginar otra forma de terminar con la inconformidad, dolor, ansiedad y miedo que los agujeros causan sin llenarse del exterior. Sin embargo, nuestros esfuerzos para llenar los huecos del exterior nunca funcionan. Este esfuerzo sólo crea profunda frustración. Sin embargo, ayuda empezar a entender nuestros huecos -que son, de dónde vienen, y cómo podemos llenarlos. Para esto, tenemos que mirar a lo que llamamos “las necesidades esenciales”
Como niño, cada uno tiene necesidades esenciales. Cuando estas necesidades esenciales no son satisfechas, vivimos en un estado constante de privación. Esa privación es el agujero energético interior, anhelando ser llenado.
Bromeamos en nuestros talleres de que pudieras saber cuán necesitado es nuestro herido niño, tendrías que imaginar un hipopótamo con su boca abierta diciendo “alimentame”. Naturalmente, cada uno de nosotros tiene su propia historia de privación dependiendo de cuáles necesidades esenciales no se cubrieron. El grado y tipos de privación varían, sin embargo, todos compartimos en común una experiencia de privación de alguna forma.
Por otro lado es importante entender que no importa cuán perfectos nuestros padres pudieron ser, de alguna manera experimentamos privación. Sin el miedo y sin la sanación, no podríamos crecer. Anterior a eso, en nuestra privación, inconscientemente proyectamos nuestras necesidades insatisfechas con las parejas, los amigos cercanos, con quienes trabajamos, con nuestros hijos - de hecho con todos con quienes nos relacionamos. Mientras más cercana es la relación, más profunda es la proyección.
Las necesidades esenciales.
1. La necesidad de sentirse deseado y sentirse especial y respetado como persona única (por quienes somos, no por lo que hacemos)
2. La necesidad de tener nuestros sentimientos (miedo, tristeza, enojo o dolor) pensamientos e intuición validados.
3. La necesidad de ser motivados a descubrir y explorar nuestra identidad y nuestra única:
* sexualidad
* dones creativos
* poder
* alegría
* inventiva
* silencio y soledad
4. La necesidad de sentirse seguro y protegido
5. La necesidad de ser físicamente tocado y amado
6. La necesidad de ser inspirado y motivado a aprender
7. La necesidad de saber que está bien cometer errores y aprender de ellos
8. La necesidad de presenciar amor e intimidad
9. La necesidad de ser motivado y apoyado de separarnos y encontrarnos a nosotros mismos.
10. La necesidad de recibir límites firmes y amorosos
Esta lista es de donde nuestra privación parte, siempre esta presente. Cuando estamos con otra persona, continuamente nos volvemos inconscientes con todas las necesidades insatisfechas. Al no haber conciencia , nos movemos automáticamente dentro de uno de los cinco patrones de comportamiento del niño emocional. Pero a medida que nuestra conciencia crece, estos comportamientos dejan de ser automáticos.
Solía ser un acusador, cuando me sentía perturbado, mi natural y espontánea respuesta era buscar a algún culpable. Después de veinte años de auto trabajo, comencé a reconocer que culpar es un camino oscuro. No nos lleva a ningún lado y produce conflicto y dolor. Mi compulsión por culpar permanece. Pero puedo ver que es solo mi niño emocional en “un paseo de control”. Y sabiendo eso, me permite hacer una elección. Cuando me siento perturbado, hay un espacio para mirar y decirme “sabes qué niño, no tienes que culpar a alguien”
Sanamos nuestro vacío cuando lo llenamos.
Sanamos nuestros huecos cuando reconocemos que tratamos de llenarlos robóticamente desde el exterior. Este proceso de ver y entender libera energía para romper este comportamiento automático y solo aparece cuando la experiencia de vacío es provocada. Identificarlos significa sentirlos y dejarlos ser sin tratar de arreglar o cambiar nada -en otras palabras, solo sentir la sensación física de vacío y observar el comportamiento obsesivo que va con él.
En un taller reciente, una pareja entró en conflicto justo antes del descanso. El hombre entró en pánico y pidió que uno de nosotros fuera y trabajara con ellos mientras que el resto del grupo tomaba el descanso. Sin embargo, acorde con el que trabajaríamos todos como grupo cuando regresáramos. Durante el descanso, él estuvo perturbado y enojado conmigo ya que no lo había atendido inmediatamente. Después de que el grupo se reunió nuevamente, el expreso sus sentimientos de furia y traición.
La situación fue generada por muchos sentimientos escondidos. Cuando peleaba con su esposa aparecía un profundo pánico de que la perdería. Un su estado mental de niño, no tenía oportunidad de contener la ansiedad o enojo. Después de que reflexiono sobre la situación y trajo un poco de conciencia, fue capaz de ver la reacción con un poco de distancia. Debiendo haber esperado al término del descanso para quizás poder terminar sus sentimientos, sus necesidades y ansiedad en lugar de actuar desde su pánico que siempre en automático como siempre lo hace.
“La razón por la que se busca atención
es porque uno se busca así mismo
y es sólo en los ojos de otra persona
que uno puede ver su cara,
y en sus opiniones que se puede encontrar la propia personalidad”.
-Osho
Ejercicio:
Explorando necesidades y vacío
1. Mira en la lista de necesidades especiales y pregúntate ¿Tengo un hueco relacionado con estas necesidades?
2. Después enfócate en este hueco en particular y preguntate a ti mismo ¿Cómo este hueco afecta la forma en la que me relaciono con la vida y la gente?
3. Permanece con este hueco y preguntate a ti mismo ¿Cómo siento este hueco en mi interior?
4. Explorando tus necesidades
* ¿Qué pensamientos y sentimientos aparecen cuando consideras tus necesidades?
Por ejemplo, “No siento que tengo el derecho de necesitar y querer esto” “Soy indefenso o necesitado si quiero esto” “Si muestro estas necesidades, tomaré ventaja sobre esto” “Porque molestarme en sentir o expresar estas necesidades, si de cualquier forma no las tendré”.
*Escribe qué creencias mantienes en el interior acerca de tener o expresar estas necesidades.
* Qué has pensado como niño (verbalizando o no ), acerca de tener y expresar tus necesidades. Ejemplo, “Los hombres no deben expresar sus necesidades” “Es egoísta tener necesidades” “Hay pensamientos más importantes en la vida que lo concerniente acerca de lo que necesitamos”

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