viernes, 1 de agosto de 2014

Capítulo 8. El pensamiento mágico


Pensamiento mágico

Hace algunos años cuando empecé con mi propia terapia, mi terapista me pidió hablar un poco de mi niñez. Pensé por unos momentos y después dije que no había mucho que decir, "tuve una gran niñez". Mi terapista había trabajado en una forma de descubrirlo. Yo tenía idealizados a mis padres a tal punto que seguí viendo al mundo a través de sus ojos.

Cuando en el curso de mi terapia, empezaron a caer de mi gracia, fue una experiencia consternante para mi. Ese fue uno de mis primeros encuentros con mi soledad. Porque estaba totalmente enfocado en todas las cosas buenas que tuve, no era capaz de ver las cosas claramente por lo que no podía identificar que hubo cosas que no fueron tan buenas. En nuestro estado mental de niño, idealizamos nuestros tutores porque nos dan fundamentos para encarar la vida y un sentimiento de pertenencia. Ese es un pensamiento de que vivimos en un estado perplejo, en un tipo de fantasía, donde imaginamos cosas para ser lo que a ellos les gustaría que fuéramos. Esto es lo que el Dr. Robert Firestone llama "vínculo imaginario" en su libro del mismo nombre.

La fantasía es natural para un niño.

Es un mecanismo de defensa necesario para un niño porque no tiene otra forma para confiar en la "gente mayor".

Continuamos fantaseando incluso cuando somos adultos, incapaces de ver o evaluar la realidad con claridad porque continuamos pensando a través de los ojos del niño.

Hace algunos años fui invitado a la celebración de un matrimonio. Los conocía a ambos, en particular a la mujer, porque habían tomado los talleres con anterioridad. Aunque estaba feliz por la decisión que habían tomado de estar juntos, tuve la sensación de que estaban decidiendo casarse prematuramente. Ellos tenían problemas y su decisión surgió de la base de esperar que contrayendo matrimonio y haciendo votos inspiradores uno con otro sus dificultades desaparecerían. Lo hicieron y dos años más tarde se separaron. Ellos eligieron casarse desde su fantasía de  niño.

Es asombroso y doloroso ver las cosas objetivamente. En cambio continuamos esperando y después nos sentimos decepcionados una y otra vez. Fantasear es una de las principales características del estado mental de niño. Durante años después de mi idealización rota , fui en otra dirección. Deseaba la mínima conexión con mi familia. Cuando veía a otro hombre con la misma condición judía que yo tenía, me sentía avergonzado.

Tengo un amigo cercano quien con su inocencia natural se hace querer por la gente inmediatamente. Pero también es extremadamente confiado y constantemente se siente traicionado por la gente a quien le dio su confianza. Cuando nos enamoramos, la mayor parte del tiempo, estamos en el pensamiento de fantasía.  No vemos a nadie más sino a él o ella. Lo que vemos en esta situación es lo que queremos ver, porque nuestro niño está hambriento de conocer sus necesidades.

El hambre nos ciega la mayor parte del tiempo, cuando las relaciones entran en problemas es porque se empieza la relación en el pensamiento de fantasía en que la otra persona es el hombre o mujer de los sueños, pero podemos ser amargamente decepcionados cuando la otra persona no realiza sus sueños y expectativas. Tenemos una dinámica similar con figuras de autoridad. Primero ellos son maravillosos y perfectos, pero cuando hacen algo que rompe nuestra confianza, los degradamos. Nunca los volvemos a ver como cuando empezaron.   

Ya sea poniendo gente en un pedestal o degradándolos, todo se origina en nuestro pensamiento de fantasía. Las cosas no son tan malas o buenas como las vemos desde esta perspectiva. Pero en el pensamiento mágico, siempre nos balanceamos de un extremo a otro una y otra vez hasta que caemos en la resignación.

El niño fantasioso se convierte en el adulto fantasioso.

En nuestra inocencia natural y la confianza y nuestro deseo de aprender, buscamos a quienes nos enseñaron sin ninguna discriminación. Nos encontramos en la fantasía de su autoridad y en la imagen que según nuestros ojos ellos mantienen de nosotros.

Una importante causa para continuar con éste pensamiento mágico dentro de nuestra edad adulta es que no aprendimos a dominar efectivamente nuestro mundo y no tenemos confianza en nuestras habilidades únicas para discernir qué es cierto o falso para nosotros. Otra es que no somos capaces de aceptar que tenemos que pararnos sobre nuestro propio pie y encarar el mundo solos.

En el marco de nuestro estado mental de nuestro niño emocional, buscamos un padre que cuide de nosotros. Estamos hambrientos de atención y de sentirnos especiales ante sus ojos. Además, ganamos autoestima por proximidad -sólo buscamos a alguien por el sentimiento de conocer e imaginar que es por lo que hemos estado luchando. Nuestro sentido interno de bienestar no viene de nuestro propio sentido de idealizar a otras personas.

Cuando ella o él cae de nuestra gracia, aterrizamos nuestras carencias de autoestima que fueron artificialmente apoyadas por la otra persona. Usualmente no tenemos una pista de que esto es por lo que nos sentimos miserables. Asumimos que nos sentimos mal porque la otra persona nos decepcionó.

Es muy doloroso cuando empezamos a ver la humanidad de nuestros padres, amores, amigos, figuras de autoridad -nos hace sentir abandonados y forzados a crecer pues nuestro niño emocional interno no necesita hacerlo. Continuamente lo que pasa es que nos sentimos engañados cuando la persona no cumple nuestras expectativas y después buscamos a otra persona para idealizar y llenar el vacío interno.

He experimentado este tipo de pensamiento mágico no solo con mis padres sino también con lo amigos y maestros que he tenido. Esperaba magicamente que la gente fuera sensible,empática, amable y considerada. Cuando vi que ellos estaban menos “informados” de lo que pensé, me sentí decepcionado. También cuando encontré un nuevo maestro, alguien de quien podría aprender nuevas cosas, lo idealizaba. Sentía que esto era lo mejor, lo más novedoso y que la persona era maravillosa, sabia y profunda -hasta que empezaba a ver a ver a través de ellos y aparecía mi decepción. Ahora, soy capaz de ver mucho más claramente las fortalezas y deficiencias de la gente, amándolos y aprendiendo de todos ellos.

Quizás la forma más sutil en la que nuestra fantasía se muestra es en nuestra espiritualidad. Esta es el área donde nuestro profundo anhelo puede conocer nuestra profunda ceguera. Esta es la razón de que haya tanto fanatismo, pasión e incluso violencia conectada con esto. Hace un año, fui a la India a tomar un curso de tres semanas llamado “curso de iluminación”. Ahora, he estado en “el camino de despertar” por mucho tiempo. He ganado algunas líneas! Pero amigos cercanos me dijeron que definitivamente tenía que ir a este curso. Que promueve  por sí mismo una poderosa experiencia de “iluminación” garantizada para el final. Me siento avergonzado de admitir que me enganche - Fui y me costó mucho dinero! Y no puedo hablar por nadie más, pero no hay duda de que fue mi propia fantasía que fue a ese curso. Amana pensó que estaba un poco loco pero también sabía mi pasión para no dejar una roca sin mover en mi búsqueda de verdad. Pero tuve que dejar una pequeña roca de “verdad” sin mover.

Se tú mismo, sólo tú mismo, simplemente tú mismo,
Y recuerda, estás tomando un gran riesgo
Cuando declaras que eres simplemente tú mismo
No perteneces a una manada o multitud
Lo más peligroso es que vivas, vive más
Es posible vivir, en un solo momento, la eternidad completa
Si estés listo para vivir con totalidad arriesgando todo
-Osho

Ejercicio:
Trabajando con fantasía  

1. Elige alguien en tu vida que es o fue una figura de autoridad. ¿En qué formas esta persona te decepciono? Identifica si la idealizaste y si tu decepción viene de que no cumplió con tus expectativas y esperanzas.

2. En tus relaciones pasadas, ¿qué provocó que perdieras la confianza en esa persona? ¿En qué formas no veías a la persona por quien era?

3. ¿En tú camino espiritual, en qué formas has descubierto que no confías en tí mismo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario