miércoles, 30 de julio de 2014

Capítulo 7. Adicciones.


Adicción.

En nuestro estado emocional de niño, estamos en constante ansiedad. Algunas veces con mayor o menor intensidad, pero siempre esta ahí. El niño no puede contener esta ansiedad. Necesita alivio y lo convierte en algo que de alguna manera lo pueda facilitar. Esto lo básico de un comportamiento adictivo. Cuando los miedos y el dolor de las heridas son provocados nos convertimos en gente más propensa a la adicción.

El tirar hacia la adicción proviene de nuestra conciencia de niño. En nuestro estado de niño, tenemos pocas habilidades para contener la frustración, ansiedad y controlar los impulsos.

Esta parte de nosotros limita la perspectiva de sufrir a través de tiempos difíciles, con una visión hacia los objetivos de largo alcance y el bienestar general. Cuando iba a los "Entrenamientos de Lifespring" hace muchos años (cursos de potencial humano que eran populares en los años setenta y ochenta), pensaban que la vida es acerca de "un corto periodo de dolor por un largo periodo de placer". Este concepto es imposible para nuestro niño emocional.

Mientras me daba cuenta que éste el patrón más común de comportamiento para nuestro niño emocional, tuve la dificultad de encontrar lo que necesitaba para escribir en este capítulo. Mis dificultades con comportamientos compulsivos y autodestructivos han sido mínimos en mi vida, comparados con los de otros que conozco. Quizás esto es porque en lugar de dificultades en mi niñez y adolescencia, yo tuve el regalo de mucho amor y estructura. Mis padres me rodearon de un ambiente seguro para un niño, con mucho amor, seguridad, soporte e inspiración para aprender y apreciar la vida. Nunca hubo ningún miedo de sobrevivir y las prioridades que me dieron fueron claras - educación y responsabilidad es lo que realmente importa en la vida. No sólo acentuaron en la educación, sino que pagaron por ella -primero en un colegio costoso y después la escuela de medicina. Nunca hubo ninguna duda de que ellos pagarían, ellos simplemente vieron que eso hacía una buena crianza. En cuanto a mi, di ésto por implícito y no fue sino mucho tiempo después que sentí gratitud.

Más tarde, después de la universidad, durante el periodo de mi vida que estuve sin dirección, luchando para encontrar mi propio camino y constantemente sintiéndome deprimido y sin objetivos, incluso entonces, nunca me perdí en un comportamiento autodestructivo. Consumí algunas drogas durante ese tiempo y lo hice con una clara intención, que era hacer una profunda búsqueda espiritual interna. Durante ese tiempo, tuve dos experiencias que cambiaron mi vida.

La primera pasó mientras estuve un año en la escuela de derecho. Supe que esa carrera no era para mi, pero no tenía idea de que lo era. Pase muchas horas sólo en mi habitación, acostado en la cama y mirando hacia el techo. Muchos de los días, se sentían como si estuviera sólo en un hoyo negro, hasta que un día en particular me sentí que estaba cayendo más y más profundo dentro de este hoyo, hasta que de repente, me paré y tuve la sensación que estaba siendo mantenido en alguna forma mística. Tuve el claro sentimiento de que no importando cuan lejos yo podía caer, siempre podría alcanzar este lugar donde era mantenido. Poco después de esta experiencia, supe que no regresaría a la escuela de leyes y que lo que necesitaba, era estar un tiempo sin la preocupación de una carrera o futuro. Me fui a California y pase muchos años como "marginado"

La segunda experiencia pasó durante esos años de "marginado". Estaba con algunos amigos en el Gran Cañón y decidí tomar alucinógenos. En este tiempo consumían alucinógenos u "hongos mágicos" periódicamente. Pero una ocasión fue diferente, caminando sólo dentro del Cañón sentí como si estuviera viendo a Dios en todos lados hacia donde volteaba. Y después experimenté un miedo intenso de poder morir, imagine que oía una voz dentro de mi cabeza diciendo "Has recibido todo que podrías haber recibido de las drogas psicodélicas, ahora es tiempo de encontrar al maestro espiritual" No sabía lo que maestro espiritual era, pero algunos años después, estaba en mi camino a India para saberlo.  Después de eso nunca más consumí drogas. Sospecho que la razón por la que no me perdí en la depresión o en el abuso de drogas, es en gran parte porque lo hice desde el estado emocional de niño.

Hay muchas formas de ser adicto.

En nuestro trabajo, comúnmente nos enfrentamos con gente quien esta luchando contra alguna forma de adicción. Ninguno de nosotros tiene personalidades propensas a la adicción sino que lo hemos aprendido de otras personas -de amigos cercanos y clientes, quienes han luchado por superar algunos problemas con adicciones de diferentes tipos como el fumar compulsivamente tabaco o marihuana, beber alcohol, pornografía o sexualidad.

Hay múltiples razones por las que somos atraídos a comportamientos adictivos. Algunas veces, ellas sirven como protección contra por el miedo y el dolor. Yo estoy consternado por lo que esta gente ha tenido que pasar y profundamente conmovido cuando son capaces de tomar una recuperación. Todos tenemos una parte que busca huir del miedo y dolor. Hay muchas formas de huir -entretenimiento, compras, comida, socialización, soledad, deportes o incluso la meditación. Si queremos huir, encontraremos una forma de hacerlo, esa es la base de la adicción.

Detrás de nuestra adicción, junto con los otros comportamientos de nuestro niño emocional, esta el dolor, el miedo y la pena. Y esta un profundo sentimiento de que no tenemos el espacio para manejar estos sentimientos si aparecen ....

Mi manera de manejar estos sentimientos en el pasado era en gran parte compensarlos con disciplina y control. Eso que descubrí, es también un tipo de adicción porque es manejado por la misma fuerza interna que maneja todos los comportamientos adictivos -por la compulsión de evitar sentir miedo y pena. Yo heredé esta actitud de mi padre. Su motivación, manejo y autocontrol era muy fuerte que intimidaba a la mayoría de la gente que lo conocía. Se disciplinaba a sí mismo a tal grado que las única veces que lo recuerdo siendo autoindulgente era cuando comía helado u olía quesos franceses. Se autoenseño siete idiomas y aprendió a tocar tres instrumentos musicales tan bien, que tocaba en orquestas y en grupos hasta poco antes de morir. Pero no lo puedo recordar mostrando vulnerabilidad. Incluso cuando estaba cerca de la muerte, cuando le pregunte si tenia miedo, se enojo.

Criado en este marco y siguiendo los pasos de mi hermano mayor cuyo motor y motivación era tan fuerte como el de mi padre. Aprendí a ser altamente automotivado pero también a ser manejado, juicioso y duro conmigo mismo. Me permiti a mi mismo pocos lapsos de autocontrol. No es difícil imaginar que en este ambiente, no había mucho espacio para sentir mi vulnerabilidad -o la de nadie más por más que importara. Lentamente, pasando por la residencia de psiquiatría y años de terapia, y la experiencia de estar en una comprometida relación amorosa, mucha de esta dureza comenzó a desaparecer.   

Todo se resume en control o indulgencia

Cada uno de nosotros tiene diferente adicción y proviene de diferentes fuentes. Básicamente, el niño emocional trata con frustración y ansiedad en una o dos formas -con extremo y compulsivo control propio o externo o indulgencia propia. Para facilitar la tensión y la ansiedad constante que está siempre dentro, nos movemos de uno de estos dos extremos. He observado que algunas personas quienes son recuperadas de una adicción van del extremo de indulgencia al control y fanatismo (lo que ellos llaman una "bebida seca"). Esto sigue siendo una adicción.

Cada uno de nosotros ha encontrado su propia manera de sanar su adicción. Yo estoy consciente de toda la controversia de la adicción en campo acerca de qué es o no una enfermedad con orígenes genéticos, qué es o no una aflicción de toda la vida, si un ex adicto debe atender reuniones "12 pasos" por siempre y para siempre, si un adicto algún día toca cualquier sustancia puede puede ser adicto nuevamente. Tengo amigos cercanos y muchos clientes quienes han pasado por la recuperación de una forma u otra y han sido apoyados a ambos lados de esta controversia. Para algunos, el sistema y filosofía 12-pasos funciona bien. Para otros no y han tenido que encontrar otro recurso de soporte y guía.

Una cosa que he definitivamente aprendido, ambos en mi propio proceso y con otras personas, es saber que nuestro niño emocional es quien maneja la adicción. Sanamos la adicción a través de saber cuándo y cómo nos encontramos atrapados en esta parte de nosotros y encontrando los recursos para sentir y contener la ansiedad, miedo y pena que miente debajo de nuestra adicción. Mirando y observando este comportamiento con amor y sin juicios parece ser la mejor medicina.
Quizás si crecimos en ambientes que fueron relajados, sin presión, apoyados e inmensamente amados, no estamos propensos a ser adictos. Pero cuando yo empecé a percibir la cantidad de estrés a la que nuestra vulnerabilidad y sensibilidad han sido sometidas, tiene sentido que podemos naturalmente alcanzar algo que puede disminuir la tensión interna.

Claridad de intención y espacio interno.

Hay incontables fuentes de estrés descendiendo sobre nuestra vulnerabilidad, las cuales crean ansiedad y nos causan el anhelo de alivio. Una es la constante lucha de probar que somos a los demás y a nosotros mismos. Porque pudimos haber cubierto nuestra pena automáticamente  y sin saberlo, es normalmente difícil de apreciar cuánto estrés nos pone todo el tiempo. Toda la presión viene de nuestra cultura de éxito y de ser "alguien", pone nuestra sensibilidad interna dentro de la profundidad de la pena y conmoción. Para mantenerse en esta rapidez, materialidad y mundo orientado al éxito, tenemos que vivir en la negación de nuestra sensibilidad. La demente cultura occidental continuamente apresura nuestra vida. Y ahí están nuestros profundos miedos de sentir la soledad y vacío interno.

Nuestro niño emocional interno no tiene recursos para tratar con este hoyo negro de soledad y sin sentido. Pero podemos encontrar los recursos ahora como adultos, antes podíamos detenernos en un patrón adictivo, pero ahora tenemos que sentir una fuerte motivación para hacerlo y la confianza de enfrentar los sentimientos que hemos inhibido. Tenemos que sentir y saber intuitivamente que estamos listos y tenemos la motivación interior de enfrentar el miedo y pena que hemos estado evadiendo.

Un cliente de nosotros gastó muchos años en su adicción a la heroína y vino a trabajar con nosotros cuando se dio cuenta que se había estado matando a sí mismo. En el curso de tres años, el atendió nuestros seminarios y entrenamientos, siguiéndonos en diferentes ciudades hasta completar nuestro programa por completo. En este periodo de tiempo, su transformación fue sorprendente. De ser solitario, agresivo y beligerante especialmente con las mujeres, empezó a sentir y exponer su vulnerabilidad cada vez  con más y más frecuencia. De culpar a otros por su dolor, ahora es dueño de sus miedos y los revela. Él se quiere convertir en maestro de nuestro trabajo y lo hemos apoyado a entrenarlo y certificarlo como profesor.

Contener el miedo y dolor es una mentalidad de "yo tengo el espacio interior de mantener la inconformidad y dejarla como está"  y es también el conocimiento interno de que tenemos la fortaleza para hacerlo.

También he encontrado que entre más sensibles y vulnerables nos volvemos, nuestras tendencias adictivas empeoran. Tan pronto como estamos en más contacto con los miedos y el dolor interno, la ansiedad que hemos suprimido con la negación y el control salen a flote. Una de mis más profundas investigaciones conmigo mismo ha sido encontrar la confianza interna de que si dejo ir el control, no descenderé dentro de las incomprensibles profundidades de la depravación e indulgencia y perder el sentido y dirección en mi vida. Lentamente me di cuenta de que es una fuerza interior o guía que mantiene el barco en curso.


No puedes alejarte de ti mismo,
Mejor que alejarte, acércate,
Ve más cercanamente a ti mismo para tener una mejor vista.
Es tiempo de despertar,
Ya has perdido mucho tiempo invaluable,
energía y oportunidades.
Pero aún es tiempo y es el momento de despertar,
Para ti la noche termina y el amanecer comienza.
-Osho

Ejercicios
1. Identificando la adicción
¿Qué comportamientos haces que son obsesivos, quizás la propia destrucción que te alejan del presente?
Escoge uno de esos comportamientos e identifica:
1. ¿Estas juzgando el comportamiento? En caso de que sea sí, ¿cuál es el juicio?
2. ¿Qué estrés en tu vida desata este comportamiento?
3. ¿Cómo esta adicción expresa un miedo o pena escondida? Mira si puedes conectar con el sentimiento de pena o miedo con tu cuerpo.

2. Sanando adictividad
Pregúntate a tí mismo
1. ¿Cuál es el precio que estoy pagando por este comportamiento -en términos de mi creatividad, relaciones y salud física ?
2. ¿Estoy listo y dispuesto para ir a través del miedo, ansiedad, pena y dolor que salgan si decido sanar?
3. ¿Qué pasos concretos puedo tomar en mi vida ahora para tener apoyo para sanar mi adicción?

martes, 29 de julio de 2014

Capitulo 6. Compromiso


Compromiso.


Recientemente, en un grupo un participante compartió que estuvo en una relación durante siete años. A dos años de estar en ella, se dio cuenta que no era la mejor situación para él y se sintió atrapado. El no tuvo el corazón de decirle a su pareja que quería dejarla porque sentía miedo de dañarla. Finalmente le dijo que era homosexual lo que no era cierto pero al menos le daba una excusa para dejarla sin sentir demasiada culpa.


Podemos llegar a extremos de comprometer nuestra integridad porque el niño emocional está aterrado de vivir su verdad. En este estado mental de niño, vivimos por otros. Cuando nuestra consciencia es tomada por el miedo y la pena, no podemos evitar vivir comprometidos. Nuestro niño emocional cree que otra gente controla nuestro bienestar. Si mantenemos esta creencia, entonces nuestras reacciones no estarán acorde con nuestra propia luz sino a lo que otros piensan y actúan.


Nuestro niño emocional se centra en la aprobación


En el estado mental de niño, nuestras acciones están enfocadas a obtener aprobación. Incluso pretendemos que no lo necesitamos pero usualmente es una negación. Nos alimentamos de atención y aprobación porque hemos estado hambrientos de ello. Estamos en una constante lucha por obtener lo que nos falta y uno de los principales medios por los que obtenemos la atención, amor, aprobación y respeto es a través de adaptarnos. Nuestra vida se convierte en una interminable cadena de compromisos. Además, nuestro niño emocional ésta aterrado del más pequeño gesto de desaprobación o por ser físicamente o verbalmente atacado de alguna forma. Cuando enfrentamos a alguien nos podemos ver abrumados y asustados, por lo que nos convertimos en "adictos armoniosos", es más seguro que el compromiso.


Compromiso, es como los otros comportamientos de nuestro niño emocional, es automático, Por ejemplo, cuando alguien te respeta y cuya amistad y atención necesitas, pregúntate cómo piensas acerca de algo, tu niño interno automáticamente dice lo que él o ella quiere escuchar. O cuando alguien te pide hacer algo, tu lo haces incluso que sea lo último que quieres hacer porque tienes miedo de la desaprobación. Cuando nos enfrentamos a una situación donde necesitamos algo de alguien, podemos estar ya comprometidos antes de que la situación aparezca.


Muchos de nosotros somos como un perro que rueda sobre su cuerpo en sumisión, situaciones con figuras de autoridad han sido particularmente conmovedoras en mi propia vida donde el miedo de la desaprobación y el deseo de respeto me llevan lejos de mi propio centro. Puedo ser más preciso al decir que nunca estuve conectado con mi centro y mi integridad en estas situaciones porque el miedo era muy grande. Mi entera forma era un compromiso de mi ser. Cualquier cosa que hiciera o dijera venía de ese lugar. Tan pronto como comencé a trabajar en ello, me concientice de cómo se sentía por dentro y me conecte con los miedos que me ayudaron a entender en lugar de juzgar.


Nuestras relaciones íntimas son otra área en la que nos comprometemos hasta que desarrollamos un profundo entendimiento de nuestro niño emocional. No queremos causar disgustos o romper la armonía y hacemos hasta lo imposible por evitarlo. Por ejemplo, una pareja que conocí por largo tiempo vino a nuestro taller de parejas. En este seminario, uno de los temas que acordamos con ellos fue cómo la gente que han vivido juntos por algún tiempo ha hecho compromisos que han creado resentimiento entre ellos.


Visualizamos que si ellos hicieron este proceso juntos, podría romperles su armonía porque en la vida que tenían juntos, estaba llena de compromisos. Él necesito sacar sus fantasías de adolescente con otra mujer y se sentía resentido de que estaba "muy casado". Ella estuvo reflexionando sobre las cosas que hacía para complacerlo pues se sentía insegura y no amada. A la mitad del taller, él empezó a dormir con otra mujer. Ella primero se colapsó, después enfureció y al final empezó a ver que estaba en el patrón de padre complaciente y necesitó retomar su dignidad.


Sacando la situación a la realidad e identificando como cada uno estaba viviendo en compromiso los ayudamos a hacer lo que ellos sintieron que necesitaban hacer. Él tuvo un romance y ella se fue de viaje a la India. Después de cuatro meses, vinieron juntos en un más claro y auténtico camino. Antes, los dos reaccionaban desde su inconsciente niño emocional. En este estado, enojo, desaprobación o rechazo del otro puede crear terror interno. (No sugiero que las parejas necesitan tener un romance para salir del compromiso pero en una relación íntima es importante explorar cómo se puede vivir en un proceso de cambio)


Si empezamos a sentir el miedo detrás del compromiso, concientizamos de cuán profundamente este comportamiento regula nuestra vida. Después tenemos el poder de escoger otra manera de vivir.


En una sesión que hice, no mucho tiempo atrás, un hombre vino con mucho dolor y confusión relacionada con el amor de su vida. La mujer con la que estuvo por seis años y tuvo un hijo, estaba enamorada de otro hombre. Dos semanas antes de que ella tuviera su romance, ella le había dicho a él que quería tener otro hijo, comprar una casa y casarse. El romance sólo duró tres semanas, pero durante este tiempo él se sintió en el infierno. Ahora ellos están juntos de nuevo, ella dijo que ya había terminado con el otro hombre y que necesitaba regresar al plan de comprar una casa, casarse y tener otro hijo. Excepto que ella le dijo que si él necesitaba estar con ella, él tendría que hacer algunos cambios. La tarde anterior a la que él vino a verme, ella le dijo que estaba embarazada.


Esta persona es un psiquiatra de niños, mide alrededor de 1.90 m y es muy fuerte, atractivo y con una presencia imponente. Pero con esta mujer, él vive en compromiso. Él está aterrorizado de hacer algo que ella pueda desaprobar. Siente que si le niega algo en alguna forma, significa que no la ama incondicionalmente. En su vida doméstica, el esta totalmente "fuera de control". Él ha permitido que esta mujer maneje su vida y se siente incapaz de hacer algo al respecto. Una de las lecciones que muchos de nosotros necesitamos aprender es como tomar la responsabilidad de nuestra vida a cualquier precio. Pero en nuestro estado mental de niño, no es posible. Es demasiado aterrador.


Yo enfrente una situación en mi propia relaciones hace algunos años que ejemplifica este tema claramente.  Tuve una amistad cercana con una mujer que causó algunas dificultades y conflictos entre Amana y yo. Ella es como una hermana para mi y teníamos de conocernos ya algún tiempo. Pero nuestra relación era disfuncional. Ella me tenía como soporte emocional y no era respetuosa de los límites de Amana y los míos. Las dificultades se dieron principalmente porque yo no era claro con ninguna de las dos lo que hacía que los límites de cada relación no fueran claros. Fui negociando con la situación tal como lo había hecho en situaciones del pasado que me habían provocado conflicto. Simplemente no hice nada con la situación pretendiendo que no había nada que aclarar con la esperanza de que ignorando los sucesos mágicamente se resolvieran. Una vez pude ver lo que estaba haciendo y de dónde venía todo, fui capaz de ver que esto era un viejo patrón familiar. Pude afirmar las dos relaciones y ser claro con ellas, desvaneciendo el conflicto.


Excavando dentro de las raíces del compromiso.


Las raíces de nuestros compromisos son mucho más complejas que sólo el miedo al rechazo, a la desaprobación o al ataque. Como un niño, muchos de nosotros hacemos contratos inconscientes con nuestros tutores. A cambio de amor y aprobación, accedemos a comportarnos en la forma en la que nos es requerido. Para cada uno de nosotros, el tipo de contrato que formamos es diferente, pero tienen ciertas características negativas en común. Accedemos a comprometer nuestra vida y nuestra naturaleza en cierta forma para realizar las expectativas de la sociedad, de los padres y de los maestros. Por esta razón, este fenómeno ha sido llamado "unión negativa". Esta unión negativa, con nuestros tutores tiene un precio, esto pasa muy temprano y continuamente es soportado por el ambiente en el que estamos en el que no tenemos idea qué pasó o cómo pasó.


Tenemos un cliente noruego que creció en la alta sociedad de Oslo. El fue preparado para el éxito en los negocios tal como su padre lo hizo, eso era lo que se esperaba de él, se casó con una mujer sana quien incrementó su importancia. Era un matrimonio casi construido en forma. Lo vimos la primera vez cuando vino a entrenamiento estábamos corriendo, pude reconocer su dulzura e inocencia y pude sentir su lucha para vivir a través de todos los estándares.  Tan pronto como fue más profundamente en su crecimiento personal, el encontró más y más dificultades para mantener la vida anterior, incluso encontró que se saboteaba a sí mismo una y otra vez.


Eventualmente se divorció de su esposa pero siguió luchando en el mundo de los negocios en Noruega. Eso fue muy difícil, romper el contacto negativo que había hecho con su padre y enfrentar la desaprobación. El llevaba tan profundamente los valores de su padre y de la sociedad que no se sentía capaz de tener un segundo divorcio -el que venía  su unión negativa. Recientemente conoció una mujer que realmente lo ve y lo ama pero ella es totalmente diferente de lo que él acostumbraba, así que él está temeroso de presentarla a sus viejos amigos por el miedo a lo que puedan pensar.


La más grande dificultad con este tipo de compromiso es que esta profundamente arraigado en el interior, no nos damos cuenta que nos estamos comprometiendo. Sin embargo, algo en el interior, no se siente bien. Cuando tomamos un rol a temprana edad, parece solo un pequeño susurro en el interior que nos recuerda que estamos viviendo en compromiso. Muchos de nosotros somos condicionados para ser tutores. Esa es la forma en la que ganamos amor de niños y es lo que creemos ganarnos hoy en día. Pudimos haber sido condicionados, como yo lo fui a actuar,  así enfocamos toda nuestra energía en esta dirección y nos convertimos en un la actuación de un tipo de robot.
 
Nuestra autoimagen está basada en compromiso


Muchos de nosotros hemos vivido en compromiso durante largo tiempo lo que no sabemos es que podemos vivir de otra manera. Tenemos una autoimagen basada en compromiso. Sé lo que hice, recuerdo la universidad, todos solíamos ver películas de Humphrey Bogart durante el periodo de exámenes. Era un tipo de ritual que la noche anterior a cada examen íbamos a ver una de sus películas. Imaginabamos que si no sabíamos el contenido para ese momento era muy tarde. Sabíamos las líneas de Bogart así todos las decíamos en voz alta dentro del cine incluido antes que él las dijera. Las memorizabamos porque eran "cool" y sin compromiso. Después de cada película, hacia una resolución interna de que a partir de ese momento seria con chico "cool". Incluso pensé en comprar un sombrero como los que solía vestir Bogart, pero nunca funcionó, parecía que a la primer oportunidad volvía a mi viejo compromiso.


Cuando vivimos en compromiso, nos sentimos "fuera de control", disminuidos o empequeñecidos en el lugar más profundo de nuestro interior. Hay una cierta sensación interna conectada con el compromiso.


Para mi se siente suave y superficial. Tan pronto como me sentí más familiar con este sentimiento, pude reconocer cuando hacía o decía algo que no sentía correcto. Comencé a sentirme más identificado con el sentimiento interno del compromiso. Primero lo detecté días después, (algunas veces semanas después). Después, el tiempo se redujo hasta que casi lo pude percibir instantáneamente. Este fue el primer paso para salir de mi comportamiento automático que estaba basado en un vieja y familiar manera de comportarme y verme como una persona comprometida.


Cuando todo lo que hemos hecho en nuestra vida es en compromiso, no tenemos la capacidad de enjuiciar cuándo vivimos en dignidad. El compromiso llenaba mi vida y no era fácil de identificar, especialmente con las personas quienes tenian algún tipo de poder sobre mi  - el poder de rechazar, retener amor o respeto. Con ésta gente, hice contratos para mantener las cosas en armonía, sin embargo, muchas veces era menos que estar vivo.  Pero más que estas situaciones, empecé a ver que mi manera entera de vivir era en compromiso. Básicamente vivía para otros, no para mi.


Esto cambio de muchas maneras. Al pasar los años, hice elecciones y decisiones que me trajeron de vuelta la dignidad y aprendí lo que se siente en el interior para vivir con dignidad.
Una vez que pude sentir esto, no es fácil regresar al viejo comportamiento. Porque aprendiendo este truco hice una gran diferencia en mi vida, por lo que se convirtió en una de las áreas en las que hay que enfocarse profundamente en nuestro trabajo.


Cuando hablo acerca de compromiso, me estoy refiriendo a aspectos esenciales de nuestro ser, no de los arreglos que tenemos que hacer para vivir en armonía con otros. Por ejemplo, cuando estoy en casa y quiero tenerla a 68 grados y Amana la prefiere a 72, no es compromiso ponerla a 70. El compromiso del que estoy hablando involucra aspectos esenciales de nuestro ser y nuestra energía de vida -involucra hacer y decir lo que es falso en nuestra naturaleza minimizando o negando necesidades esenciales.


También, salir del compromiso no significa que alguien tenga que cambiar. No es acerca de otra persona, es acerca de encontrar el coraje de ser quienes realmente somos. No es algo que podamos alcanzar en el estado mental de niño. El miedo es muy grande para vivir sin compromiso, tenemos que entender cómo y en cuáles situaciones lo hacemos y después empezar a ver que no tenemos que dejarnos llevar por nuestro asustado e inseguro niño.


Recuerda nunca comprometerte,
Y cuando de esencial se trate, tenga cuidado
Incluso si tu vida está en riesgo,
Arriesgate
-Osho



Ejercicios:


1. Sintiendo la cualidad interna de comprometerse.


1. Práctica aprendiendo como se siente en el interior cuando estas en compromiso.
2. Identifica la siguiente ocasión en la que tu haces o dices algo que no se siente bien.
3. Identifica las sensaciones del cuerpo, como te sientes contigo mismo y los pensamientos que surgen de ti mismo.


2. Identificando gente en tu vida con quien estas en compromiso.
1. Observa cómo te comportas con las personas importantes en tu vida -tu pareja, tu jefe, tus amigos cercanos.
2. Pregúntate a ti mismo si de alguna manera ellos tienen poder sobre ti.
3. Después identifica si comprometes lo que dices o haces alrededor de ellos.


3. Identifica las formas en que tu comprometes.


1. Empieza volviendo te  consciente de las maneras exactas en las que comprometes.
2. ¿Dices lo que no quieres decir o lo que no sientes o no dices no lo que sientes?
3. ¿Te comportas en formas que se sienten falsas?
4.¿Qué tipo de actividades no haces en tu vida porque tienes miedo de lo que otros dirán o harán?


4. Volviéndose consciente de los contratos negativos del pasado.


1. Escribe cómo hiciste contratos con tus tutores primarios, cómo aprendiste el amor y la aprobación pero que comprometió tu energía de vida.
2. ¿Qué se esperaba de ti y qué hiciste para parar?

Capítulo 5 Expectativas y Merecimientos.


Expectativas y Merecimientos.


El segundo estilo de comportamiento de nuestro niño emocional es la expectativa. Todos esperamos. Y gran parte del tiempo pensamos que nuestras expectativas son razonables. He encontrado que este es el patrón de comportamiento más desafiante para traernos a la conciencia. Nos adherimos a nuestras expectativas como mulas necias porque en el otro lado de la expectativa está la soledad. Es doloroso despertar para dejar ir las expectativas o incluso ver que las expectativas conflictúa al ver a las personas y a la vida tal como es. Significa despertar a un mundo que no es como nuestro niño emocional desearía que fuera.


Yo siempre cubrí mis expectativas con negación. Pero una vez que empecé a verlas, me asombré de cómo gran parte de mi vida estuvo llena de expectación -acerca de cómo la gente me trata, cuánto y de qué manera me aman, como mi creatividad es apreciada, como la gente es responsable de darme lo que necesito anticipando mis sentimientos y humor, acerca de ser entendido e incluso acerca del clima.


Nunca se me ocurrió que todo eso era justo el interno niño emocional. Normalmente preguntamos en los talleres, si hay vida después de la expectativa o si hay un punto estando en una relación si no esperamos. Es en definitiva una forma diferente de vivir.


¿Que esta debajo de nuestras expectativas ?


Es natural que nuestro niño interno espere. Es un mecanismo de supervivencia. Nuestras expectativas son básicamente manejadas por miedo. Tenemos miedo de no poder tener lo que necesitamos o de ser heridos de alguna forma y en un nivel más profundo de dejar de existir. Esto crea un casi inaguantable sentido de pánico. En nuestro estado mental de niño, debemos recurrir a nuestro medio ambiente exterior para conseguir lo que nos falta, porque en ese estado mental de niño no conocemos otra forma de obtener nuestras necesidades esenciales.


Pero este comportamiento crea problemas en nuestra vida porque las expectativas resultan en frustración y decepción. Nadie cambia para llenar nuestras expectativas -incluso si tratan. Además, cuando otros sienten nuestras expectativas, les crea resentimiento y los aleja de nosotros.


Una vida construida alrededor de expectativas termina en decepción, rechazo, frustración, baja autoestima e incluso en autodestrucción. Nuestras expectativas son básicamente una infructuosa forma de llenar nuestros huecos, nuestros sentimientos de vacío.


Por ejemplo, intentamos llenar nuestros sentimientos de abandono con la expectativa de que la gente estará ahí para nosotros.  Intentamos llenar nuestros miedos de invasión con la expectativa de que la gente respetará nuestros límites. Cuando esperamos algo de alguien, no importa cuán razonable parezca, no vemos en el momento a la persona por quien es.


Detrás de cada expectativa hay una herida de traición, abandono o invasión.


Tengo un amigo que en el pasado no fue precisamente responsable y confiable. Por largo tiempo pase por todo tipo de angustias, esperé que fuera como yo quería y me sentía justificado de tener tal expectativa. Sin embargo, una vez empecé con mis propios sentimientos y no me sentí obligado a reaccionar automáticamente. Empecé a verlo y aceptarlo tal como es. No desde la resignación sino desde la claridad. Y desde esta claridad, me di cuenta de que necesitaba un cambio en la naturaleza de nuestra relación entonces me sentí liberado de la expectativa. Simplemente no contaba con él como persona responsable y confiable, tal como esperaba que lo fuera.


Derecho es una expectativa disfrazada.


Un importante aspecto de la expectativa es la energía del derecho. Esta es la actitud de "¡Yo merezco!" "¡me lo debes a mi!" Va mano a mano con la expectativa. Algunas veces nuestro derecho esta en la intemperie. Realmente pensamos que la otra persona o la situación, nos debe atención o  lo que esperamos y nos sentimos enojados e indignados cuando no lo obtenemos.


Por ejemplo, tengo un amigo, que siempre espera que la gente, particularmente su pareja, sea relajada, centrada y amorosa alrededor de él. Cuando no lo son, se siente invadido y perturbado. El es perturbado porque siente que cuando alguien cercano está tenso o enojado, no puede estar relajado. Puede culpar y quejarse de de cualquier cosa que pase. Con el paso de los años él ha visto que esto es sólo con "sus cosas". En los momentos que se siente perturbado, tiene la opción de elegir entre sentirse perturbado o reaccionar contra lo que lo esté ocasionando.


Nuestro derecho es profundo e inconsciente. Nos sentimos irritados y hacemos un berrinche cuando las cosas no pasan de acuerdo a nuestra expectativa incluso no podemos verbalizar porque nos sentimos molestos.   


Otra indicación de nuestro derecho  es cuando hacemos cosas que indican que esperamos cosas pero no somos conscientes de qué y por qué estamos actuando de esa forma. Por ejemplo, dejamos un poco desordenado a nuestro alrededor con la expectativa de que alguien lo limpiara después de nosotros. O hacemos esperar a la gente porque inconscientemente esperamos que se interesen y nos llamen. En nuestro derecho, no consideramos los sentimientos de las otras personas.


Crecemos con el sentimiento de estar vacío por dentro y a su vez con el condicionamiento de que la manera de obtener lo que queremos es demandándolo. Esto crea una doble agonía, nos sentimos privados y desesperados, cuando hacemos un esfuerzo para tener lo que necesitamos, no obtenemos lo que necesitamos. Y profundamente, no nos gustamos a nosotros mismos por ser demandantes o reactivos. En nuestro estado mental de niño, no conocemos otra forma. Raramente estamos conscientes de todas las formas en las que nuestro derecho se muestra. Esta actitud (y todos los comportamientos que provienen de ella) están profundamente enterrados en nuestra psique que si alguien los menciona no tendríamos idea de lo que habla.


Cuando la mente del adulto se une a nuestro derecho, podemos tener justo las cosas que esperamos. "Después de todo, decimos" la gente se debe tratar una a otra con bastante consideración. "Por supuesto, espero que esta persona sea justa y buena, o no ?" O "Así es como la otra persona debe de comportarse si dice amarme. ¿Qué no de eso se trata el amor?" y así se podría continuar con ejemplos similares. Todos nuestros estándares personales soportan y estimulan nuestro sentimientos de demanda y nuestras expectativas. Estos estándares provienen de nuestro niño emocional intentando crear orden y armonía. La vida es como es, las personas son como son y no hay nada que hacer con nuestros estándares.


Sin saberlo, llenamos nuestras relaciones actuales de derechos. Toma un poco de tiempo para que salgan a la luz, pero lo hacen. Por ejemplo, anti-dependientes (aquellos quienes tienden a evadir la intimidad) esperan recibir del otro sensibilidad y respeto por sus necesidades y sentimientos y así como recibir total "espacio". Dependientes (aquellos que buscan la intimidad) esperan que la otra persona esté ahí para ellos y recibir todo el "amor y atención". Podemos verlo en cualquier área con nuestras parejas, como en el sexo, dinero, comunicación y limpieza e identificar si esta lleno de expectativas de las que no habíamos sido conscientes.


Nuestras expectativas reflejan nuestras traiciones del pasado.


Nuestras expectativas reflejan exactamente la forma en la que hemos sido traicionados o invadidos en el pasado. Esperamos que la gente no nos trate en la forma en la que se originaron las heridas. Por ejemplo, si cuando niños se nos advertía de forma ofensiva, entonces nos sentiremos irritables cuando alguien cercano lo haga; por lo que estemos esperando no se nos trate de esa forma.


Es totalmente razonable esperar que la gente haga lo que dice que hará, pero no lo hacen. Cuando mantenemos la creencia que nuestras expectativas son razonables y la gente quien quiera que sea, debe vivir con nuestras expectativas, no somos capaces de ver y sentir nuestras heridas, que se generaron cuando nuestras expectativas no fueron cumplidas. Por lo que nos sentimos justificados y victimizados. E incluso más importante, no somos capaces de ver a la persona tal como es.


El examinar nuestras expectativas es una poderosa forma de explorar nuestras heridas generadas al ser invadidos o traicionados. No tenemos que indagar en nuestro pasado porque estamos siendo incitados en el aquí y ahora. Atraemos situaciones que traen exactamente la forma en que estos traumas ocurrieron en el pasado y los revivimos en el presente -con nuestra pareja, hijos, empleados, maestros, padres (por supuesto) y amigos.


Por ejemplo, odio cuando me hacen esperar, espero que la gente sea puntual. Detrás de esto, se encuentra mi herida de no sentirme reconocido. Me hace sentir insignificante y retrocedo al hermano menor quien siempre fue el segundo. Cuanto tome el tiempo de ir a través de esta meditación, me dio mucho más espacio internamente. En lugar que vivir la vida en frustración y decepción, pude ir dentro de mi. No que no me enoje o me ponga triste, pero normalmente nos detenemos ahí, vivimos en nuestro derecho y nos sentimos justificados de tenerlo. Vivimos inconscientemente en nuestro marco o estado mental de niño viviendo en el mundo a través de los ojos de expectativa y luego siendo frustrados continuamente cuando el mundo o la gente nos decepciona. Analizando la herida detrás de la expectativa detrás del enojo encontramos mucho más información.


Expectativas negativas


Algunas veces queremos algo, pero tenemos tanto miedo de no obtener lo que esperamos lo opuesto. Es como si nuestra derrota esta sentada en nuestras expectativas esperándola realizar. La forma más segura de prevenir los sentimientos de decepción o frustración por no realizar nuestras expectativas es simplemente negarlas. Yo llamo a es "el síndrome de estacionamiento". Cuando era joven, viví por muchos años en París. A cualquier lugar que pretendía ir al cine mi mamá decía que no podíamos ir porque no encontraríamos espacio de estacionamiento. Cuando la lograba convencer de ir, normalmente tomábamos el primer lugar de estacionamiento que encontrábamos incluso si era cerca de casa porque ella insistía que no encontraríamos otro espacio más cercano. Luego teníamos que caminar un largo trayecto o incluso tomar el metro para llegar al cine. Cuando llegábamos, invariablemente notábamos un espacio de estacionamiento cercano.


Cuando minimizamos nuestras necesidades, puede parecer que no tenemos expectativas -pero tenemos. Y la manera de descubrir una expectativa escondida es identificar cuando nos sentimos irritados. Detrás de la irritabilidad esta una expectativa no cumplida (la próxima vez que vayas a un restaurante y la comida no sea buena, identifica qué pasa).


No tiene sentido tratar de no esperar. Nuestro niño interno espera, es la forma en la que es y siempre será. Es una gran parte de nuestro niño emocional. Pero podemos trascender la expectativa a través identificar e ir profundamente dentro de nosotros para explorar los miedos e inseguridades que detrás de ellas. Después ellas se van por si solas y lentamente empezamos a ver y aceptar la gente y la vida tal como es.


"Un hombre consciente no tiene expectativas,
por lo tanto nunca está frustrado"
-Osho


Ejercicios:
1. Explorando los derechos
Permítete a ti mismo experimentar dentro de ti el sentimiento que la gente, una persona o la vida en general te da. Permitete sentir esta energía en tu cuerpo. Identifica como esta energía se manifiesta en tu vida.


2. Explorando las expectativas:
Considerando tu mas importante relación, cuál es tu más grande expectativa?


1. Yo espero que la persona esté presente y disponible para mi
2. Yo espero que la persona sea considerada y me escuche
3. Yo espero que la persona sea sensible a mis límites quizás sin siquiera decirle yo nada
4. Yo espero que la persona me provea mis necesidades financieras
5. Yo espero que la persona toque mi sensibilidad
6. Yo espero que la persona no me controle o manipule para sus propias necesidades y expectativas.
7. Yo espero que la persona sea firme y no se derrumbe o sea poco determinado.
8. Yo espero que la persona no espere que yo la rescate.
9. Yo espero que la persona trabaje en sí mismo y no este en un estado de negación de sus sentimientos.
10. Yo espero que la persona sea meditativa y consciente en como vive (espacio vital, cuidado de su cuerpo, etc.)
11. Yo espero que la persona sea sensible y de apoyo en mi creatividad y en mi  crecimiento espiritual)


3. Explorando las reacciones de las expectativas insatisfechas.


Por cada expectativa no cubierta, identificamos una reacción. Esto es enojo, demanda, culpa, distanciamiento, resignación, negación o minimización, ¿cuál es la tuya? ¿Qué es lo que se produce cuando pones tu atención en la expectativa no cubierta?


Para una exploración más cercana de tus expectativas inconscientes busca en varias áreas de tu vida. ¿Cómo están conectadas tus expectativas a tu sexualidad, sentimientos, espiritualidad y crecimiento, vida en pareja, limpieza, dinero y relaciones? Puedes identificarlo fácilmente analizando la última vez que te sentiste enojado o decepcionado con alguien.