Cinco heridas del niño emocional
Es fácil reconocer los comportamientos de nuestro niño emocional. Para descubrir los sentimientos que están detrás de los comportamientos, tenemos que tomar un paso más profundo. Los miedos están profundamente arraigados en nuestras mentes y están basados en anteriores experiencias, de las cuales muchas de ellas ya no recordamos. Además, cuando estamos en el estado de niño herido, no sentimos libertad o espontaneidad, nos experimentamos a nosotros mismos como llenos de pena, indignidad e inferioridad y llenos de tristeza, enojo y desconfianza. No nos sentimos autosuficientes; nos sentimos vacíos y desesperados por algo que nos llene. Compulsivamente miramos el exterior para el bienestar interior.
Normalmente, estamos altamente identificados con este estado mental de niño. Cuando tomamos conciencia, lo cual puede pasar en cualquier momento sentimos menor frustración, privación o perturbación, se siente totalmente como si fuera quienes realmente somos. Es difícil imaginar cuando estamos perdidos en nuestras reacciones, hundidos en la expectativa o abrumados con inseguridad y miedo que es solo un niño emocional interno que estamos superando.
Durante los veinte años que estuve con mi maestro espiritual, el mensaje más importante fue aprender a observar. Meditación, decía, es la única medicina que nos dio. Es el tratamiento para todo lo que nos aqueja. Pero manténganse escuchando. Mantenerse observando aplica en cualquier aspecto de nuestra vida.
Pero para entender nuestras dificultades para relacionarnos, nuestra dañada autoestima y muchos de nuestros patrones de comportamiento, he visto que eso también significa aprender a ver nuestro niño emocional en todas sus formas. Cada uno tiene adentro la habilidad para ver, contener y entender pero toma tiempo desarrollar la práctica de esta habilidad. Al principio, vivimos principalmente un nuestro estado mental de niño sin observar qué está pasando. Nos movemos de la causa a la reacción como un robot sin entendimiento porque nos comportamos y sentimos en la forma que lo hacemos. Es en automático, inconsciente y habitual. Pero cuando empezamos a ver y entender más acerca de nuestro niño emocional interno, esta habilidad de testigo depende. Y así como depende, nuestra conciencia madura.
Cómo podemos llegar a conocer este estado del niño? No diferente de como manejamos al pequeño niño que entra en nuestra habitación y demanda nuestra atención. No lo reprimimos o le decimos que se vaya. Eso solo crearía un problema porque él solo iría a otro lugar. O puede retirarse y esconder todo el entusiasmo y regalos, lo cual es tal como muchos de nosotros lo hemos hecho.
Al contrario, tratamos de entender el comportamiento y que hay detrás. Damos a este niño emocional nuestro amor y atención. No lo juzgamos. Esto no hace que desaparezca. Pero tampoco es una poderosa fuerza escondida en nuestra vida que dirige nuestros sentimientos y comportamientos sin conciencia. Siempre habrá, una parte interna que nos recordara lo temeroso y reactivo, lo desconfiado e inseguro pero no es la forma en la que se dirige nuestra vida.
Así como nuestro observador se hace más fuerte y nuestra madurez crece, tenemos espacio en ello. Cuando superamos nuestra conciencia, podemos reconocer cuando un visitante ha estado en nuestra casa. Podemos ver, tomar una profunda respiración y dejarlo ser. Estos comportamientos -reacción, expectativas y compensaciones- son síntomas de profundos sentimientos encubiertos. Practicando suavemente con ellos en lugar de juzgarlos, podemos también reconocer y "estar con" los sentimientos de desconfianza, miedo, vacío e inseguridad que están detrás de los comportamientos.
El entendimiento acerca del estado de ánimo del niño emocional explica una gran forma de tratar nuestra vida. Venimos a entender cómo y por qué reaccionamos, porque tenemos tanto miedo dentro, porque tenemos tanta hambre de amor y atención o por qué es tan difícil permitir que alguien se acerque. Podemos también entender porque estamos llenos de pena y desconfianza, porque estamos intranquilos, porque tenemos problemas al expresar nuestra sexualidad, nuestra creatividad o nuestra capacidad para expresar y hacernos valer. En corto, darnos mucho más entendimiento en nuestra vida diaria.
Todos necesitan ser amados.
Ese es un comienzo equivocado.
Y empieza por el niño, el pequeño niño
No puede amar, no puede decir nada, no puede hacer
nada, no puede dar nada, -solo puede tener.
Una pequeña experiencia de amor en un niño es dando.
Pero el problema aparece cuando
Todos han sido niños, y
Todos tienen el mismo impulso de tener amor;
Y nadie nace de otra forma,
Así que todos están pidiendo "Danos amor",
Y no hay nadie que lo dé
Porque la otra persona es también
Criada de la misma forma
Osho
Ejercicio
1. Explorando el niño interno.
Dos principales cualidades de este estado mental es miedo, pena y reactividad. Reacciones son los comportamientos de frente, miedo y pena es la experiencia detrás.
1. Comienza notando tú reactividad. Nota cuando surge, cómo se siente y qué haces desde este estado reactivo.
2. En esos momentos cuando te ves y te sientes a tí mismo reaccionando, pregunta te a ti mismo "De qué tengo miedo o inseguridad en este momento?"
2. Observando los juicios de tu estado mental de niño
1. Identifica cuando te juzgas a ti mismo por ser reactivo, temeroso, desconfiado o lleno de pena.
2. Como se siente cuando te juzgas?
3. Trata de simplemente decirte, "Ah, un juicio esta pasando"

No hay comentarios:
Publicar un comentario