Estado de trance
Cuando estamos en el estado de ánimo de niño, y cuando estamos atrapados en nuestra niñez emocional, estamos viviendo en un estado de trance. El niño herido esta en trance atrapado por todas sus creencias y expectativas. En este estado de trance, no podemos ver el exterior tal como es; sólo lo vemos a través de nuestro filtro de pensamientos y expectativas.
Por ejemplo, un cliente tuvo un conflicto con un colega en el trabajo. Ella es el jefe, pero siente que nadie la escucha. Cuando exploramos más profundamente, descubrimos que ha estado en situaciones similares en su vida donde se ha sentido indefensa y no respetada. Ella tiene una larga historia de minimizar sus necesidades y de permitir a la gente sobrepasar sus límites. Lo que ella ve es un mundo con gente que es más fuerte, clara y más importante de lo que ella es. El comportamiento habitual que la mueve es contener su energía y sentirse horriblemente culpable cuando acierta de alguna manera. La reacción que recibe de los demás es el resultado de su estado de transe. Ellos no la respetan ni escuchan lo que tiene que decir.
Cada uno tenemos nuestro estado de trance con nuestro único conjunto de creencias, expectativas negativas y reacciones que reflejan el estado particular de nuestras heridas. Puede haber mucha pena e inseguridad, profunda conmoción, miedo o desconfianza y soledad. Este comportamiento puede ser producido en cualquier momento. Reaccionamos desde nuestro estado de trance en nuestra forma única.
Citando otro ejemplo, tuvimos otro hombre en el grupo que estaba muy perturbado, desconfiado y agitado con su entorno y sentía que no era apoyado y amado. Él cambió su personalidad a agresiva y beligerante. En su trance, se sentía amenazado constantemente. Veía su entorno como agresivo y como si tuviera estar en constante guardia y listo para defenderse a sí mismo en cualquier momento, En sus relaciones con personas, particularmente con su pareja, el más mínimo indicio de invasión o demanda provoca esta reacción y entra inmediatamente en trance. Naturalmente, la gente le responde con agresión, defensa y miedo.
En el trance estamos identificados con la (s) herida (s)
Cuando estamos en este estado de trance, nos encontramos profundamente identificados con las heridas del niño emocional. Por ejemplo, si estamos en el trance de pena -en otras palabras, si creemos que estamos mal, sin amor, fracasados o pecaminosos, entonces eso es lo que pensamos que somos. Estamos en pena. Eso es todo lo que podemos ver si alguien nos pusiera un espejo enfrente. Ciertas situaciones traen este "trance de pena" fuertemente, por ejemplo rechazo o críticas pueden desencadenar que entremos en pena. Incluso podemos estar en trance gran parte del tiempo. Existen diferentes tipos de trance, variedades que nos identifican con algunos aspectos de nuestras heridas -desconfianza, pena, abandono, entrampamiento o conmoción. Raramente nos despertamos del trance y experimentamos cosas positivas sin embargo cuando ocurre otro acontecimiento regresamos al mismo estado.
Cuando estamos en este trance, lo que creemos, sentimos, oímos y vemos parece totalmente cierto. No podemos ver o escuchar algo más. Incluso si hubiera alguien más mostrándonos con amor, diciéndonos que hay que lo que hemos estado viendo y creyendo es falso, asegurandonos que somos amados. que el mundo es un lugar seguro y amoroso y que somos maravillosos, creativos y preciosos, no lo podemos oir y tomarlo como cierto.
No necesitamos una fuerza extraordinaria para despertar de este doloroso estado de trance. Sólo tomar conciencia y riesgo. Subitamente nuestro mundo interior o exterior cambia y es difícil creer que estuvimos ahí y lo que creímos o sentimos cuando asumimos esta conciencia. Hasta que estamos de regreso una vez más.
El entendimiento de este fenómeno puede ayudarnos a ver lo que realmente es, no quienes somos. Podemos empezar distinguir cuáles son los estados de ánimo que nos toman de los que somos libres. Y si hay momentos en los que somos libres de este estado de pena, desconfianza y los demás, entonces significa que no es quienes somos.
Diferentes tipos de trances
Hay diferentes formas en las que podemos experimentar los estados de trance. Por ejemplo, Susan, la persona que se mencionó con anterioridad, esta en lo que llamamos "trance de pena", en este estado nos sentimos sin amor, rechazados e inútiles. Creemos que no tenemos nada que compartir, sentimos que todos los demás lo hacen mejor e incluso que somos tontos al exponernos a nosotros mismos.
Otro tipo de trance es el "abandono/privación". Aquí nos sentimos sin amor y entramos en un oscuro espacio familiar sintiendo privación o soledad donde incluso nos sentimos inundados de recuerdos pasados de rechazo y soledad. Puede ser provocado por un ser amado o amigo que ya no quiere estar con nosotros o retrayendose y negando su amor. Por supuesto, pena y abandono van tan juntas que es difícil separarlas una de la otra. Pero cuando hablo de ellas más adelante, las diferencias al ir profundizando se van haciendo más claras.
En un taller reciente, una de las mujeres tuvo una discusión con uno de los hombres quién también estaba participando. Fue un grupo grande y todos los miembros se integraron de manera cercana y fraterna. Pero al mismo tiempo, ella sintió que él estaba siendo insensible y agresivo. Cuando se mencionó en el grupo, salió a la luz que ella era mandona en su forma de ser, tal como lo era la hermana mayor de él, quien lo tiranizo en el pasado. El, a su vez tenía una manera de provocar que a ella le recordaba a su abusivo padre. Este fue un caso en el que un trance enfrentó a otro trance. Ambos fueron tomados de su estado de niño y entraron en sus respectivos trances. Esto ocurre con muchos de los conflictos y malentendidos que tenemos con otros.
Nuestros trances vienen de nuestras heridas. Aunque realmente sólo tenemos una herida, la que buscaré desde cinco diferentes perspectivas -desconfianza, abandono, pena, miedo, atrapamiento -porque nos ayuda a entenderla y trabajarla desde mayor profundidad. Cuando entramos en un trance, es alguna manifestación de estas cinco.
Diferentes situaciones provocan diferentes tipos de trances con sentimientos característicos, creencias y comportamientos y cómo las personas nos responden cuando estamos en ellos. Una vez que sabemos acerca de los trances, podemos reconocer:
* Cómo se siente
* Cómo nos comportamos cuando estamos en ellos
* Qué lo provoca
* La forma de pensamiento e identidad que provoca
Por ejemplo, un hombre de nuestro taller compartió que sentía que nunca tendría suficiente atención o tiempo con su novia. Esto lo hacía demandante y enojón. La reacción de ella fue de enojo y de apartarse. Cuando él se sintió privado de su amor, entró en el trance de privación/abandono. Desde este lugar, él reaccionó automática e inconscientemente con enojo, ruegos y demandas. La respuesta que obtuvo fue la misma -rechazo. Cuando le preguntamos cómo se veía y se sentía en el trance, dijo que veía al alguien indefenso, sólo y desesperado por amor y sentía que si no reaccionaba, nunca obtendría lo que necesitaba.
Rompiendo la identidad - Saliendo del trance
Despertamos de nuestros trances cuando:
* Empezamos a tener más entendimiento y compasión por nuestro niño en trance
* Estamos dispuestos a sentir como se siente cuando estamos en trance en lugar de alejarse negando, distrayendo o compensando.
* Empezar a tomar riesgos que desafíen la verdad de que creemos acerca de nosotros mismos cuando estamos en trance.
Empezar a desvanecer la imagen que tenemos de nosotros mismos cuando estamos en este trance, la transformación pasa. Gradualmente empezados a parar ser incitados. No reaccionamos compulsiva y fuertemente desde nuestro trance y no continuamos con las mismas respuestas a las otras personas y a la vida.
Por ejemplo, Susan una persona con la que he trabajado, creía que era inútil, sin creatividad. La menor crítica fácilmente la ponía a la defensiva y se auto saboteaba. La vida y la gente constantemente le respondía con rechazo lo que sólo reforzaba su negatividad. Estaba en un vicioso y doloroso espiral. Pero aprendiendo más acerca de su pena (en la manera que mencionaré más adelante), ella desarrolló más entendimiento y compasión por cómo y por qué sentía, qué y por qué entraba en trance tan fácilmente. A través de tomar pequeños riesgos como explorar y expresar su creatividad, gradualmente empezó a ver que no era tan débil, inútil y poco creativa como siempre pensó. Lentamente su identidad con la pena fue desapareciendo. En este camino, los patrones de vida dejaron de repetirse.
Cuando empezamos a tener conciencia de como vivimos en trance, ayuda a ver nuestra realidad. Si algo nos lleva a la pena o desconfianza, podemos verificarlo con un amigo confiable, esto puede ser suficiente para ayudarnos a identificar si lo que vemos, pensamos o sentimos no es verdad y ha sido manchado por nuestras pasadas experiencias. Claro, que hay ocasiones en que estamos profundamente en nuestro trance que no somos capaces de ver nada. Entonces no hay nada que hacer, sólo dar tiempo. Las parejas sentimentales no son la mejor opción para checar nuestra realidad especialmente si ellos son quienes desembocan el trance. Pero si hay suficiente confianza, es una maravillosa forma de ir profundizando el amor y la conexión entre las dos personas.
El segundo paso que nos ayuda a salir del trance es conectarnos con nuestros miedos e inseguridades. Es simplemente no dejar alternativa de sentir miedo e inseguridad que tenemos por dentro. Tenemos que buscar todas las maneras posibles de alejarnos de nuestros miedos e inseguridades, pero ellos nunca se van hasta que tomamos la decisión de sentir los. Este paso es realmente de mucha transformación.
Desde mi experiencia, no fue tan terrible conectarme con lo más profundo de mis miedos e inseguridades. Tenía miedo que si admitía ante mi mismo (y eventualmente a los demás) cuán asustado e inseguro estaba, sólo lo haría peor. En realidad, lo que pasó fue lo opuesto. Me hizo sentir mejor admitirlo y sentirlo. También me hizo ver que realmente no era tan miedoso e inseguro como pensaba. Por supuesto, el miedo e inseguridad estaban ahí pero también me di cuenta que tenía mucho coraje y dones. Yo no era todo miedo e inseguridad cubierto con compensaciones.
Finalmente, esta la cualidad del riesgo. Cuando hacemos algo fuera de nuestra zona de confort, enfrentamos nuestra vieja manera de ser y ver las cosas. Es un gran salto para dejar nuestras viejas formas y recibir las nuevas, desconocidas y poco familiares. Nuestras heridas han estado en trance y puede que no se vayan cuando inducimos los nuevos pensamientos y comportamientos. Es más fácil creer y comportarnos en la forma que lo hemos hecho -nadie nos ama, nadie nos entiende, somos básicamente inservibles, que el mundo es peligroso o que tenemos que cuidarnos a nosotros mismos o nadie lo hará. Pero cuando tomamos un riesgo, puede hacer una gran transformación.
Combinando estos tres aspectos curativos -entendimiento y compasión, sintiendo la burbuja del niño interno y tomando riesgos, lentamente empezaremos a ver por qué están los trances e identificar cuándo vienen y se van. Debemos continuar yendo hacia ellos, porque cuando lo hacemos hay conciencia de que esta pasando y la conciencia nos aleja de ellos.
El estado de trance
Ejercicio:
1. Identificando nuestros trances.
Escoge una situación que te ha hecho sentir perturbado, dolido o frustrado. Puedes detectar que has entrado a un estado familiar? Empieza a identificar las características de este estado:
1. Qué lo provoca?
2. Cómo se siente este estado?
3. Cómo te sientes y piensas acerca de la vida, de otros y de ti mismo cuando estás en el ?
4. Como reacciones desde este estado y es repetitivo?
5. Qué crees que es verdad acerca de otros y de ti mismo en este estado? Cómo te ves a ti y a los demás?
6. Cuáles son tus más profundos miedos e inseguridades en este espacio?
Continuamente no puedes notar cuando estas en trance sino hasta que sales de él. Puedes notar la diferencia entre cómo te sientes, actuas y piensas cuando estás en él y cómo te sientes después? (Cuando estas en trance, tú estado de ánimo de niño te toma. Después es más fácil observarlo.

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