domingo, 27 de julio de 2014

Capitulo 1. La niñez emocional


LA NIÑEZ EMOCIONAL

ESTADO DE ANIMO
Miremos específicamente esta "niñez emocional". Imagina un pequeño niño caminando dentro de tu habitación justo ahora y te pregunta si puedes salir a jugar con él. Tu tienes trabajo importante que hacer y no puedes estar con él. Él empieza a hacer un escándalo. Tratas de explicarle que puedes jugar con él mañana pero hoy, no puedes. Mañana no significa nada para él y golpea el suelo y dice "No, ahora!". Después comienza a llorar y hacer berrinche.
Nosotros tenemos dentro una parte como este pequeño -una parte que no tiene concepto sobre el mañana, a la que no le gusta esperar y ser decepcionado.  No se puede diferir la gratificación del placer porque no cree que haya otra ocasión. Y no tiene espacio en el interior que pueda manejar el dolor o inconformidad. Para cada uno de nosotros, nuestro comportamiento puede ser un poco diferente, pero la profunda experiencia de esta falta en nuestro interior es la misma. En este estado de inconsciencia, no tenemos capacidad alguna para estar con lo que se es, para estar presente y contener la experiencia. Cuando estamos en este estado de ánimo, estamos básicamente asustados, desconfiados y llenos de inseguridad. Estos miedos nos hacen impulsivos, reactivos, impacientes o profundamente impactados o paralizados.
Normalmente cuando estamos en este estado de ánimo, no nos damos cuenta de otra cosa. Nos sentimos totalmente identificados con esta niñez emocional y no tenemos idea de que eso no es lo que somos. Por las profundas heridas sin cicatrizar de nuestra niñez, muchos de nosotros estamos llenos de pena y desconfianza. Hemos creamos una propia identidad basada en esta niñez emocional. Pero estas cualidades no son parte de nuestra naturaleza real, ha sido instaladas como resultado de nuestra condición como resultado de las experiencias sobre las cuales no tenemos control.
Algunas veces mostramos  en nuestros seminarios una película de Roman Polanski llamada "Bitter Moon". La cual muestra qué pasa cuando dos personas entran dentro de una relación y ambos están  viviendo en el estado de niñez emocional sin consciencia. La película es acerca de una historia de amor. La primera parte muestra dos personas inconscientes enamorándose, ambas convencidas que finalmente han encontrado el amor que han estado buscando. En esa parte, ellos disfrutan de la luna de miel, de una intensa pasión y los sentimientos de amor del uno por el otro.  Pero a medida que la relación profundiza, cada uno compromete más y más que se convierte en resentimiento del otro. Primero uno tiraniza contra el otro y después cambian los papeles. Al finalizar es un poco dramática pero muestra que el amor sin conciencia solo permite el dolor y destrucción.

Dos aspectos de la niñez emocional
En mis propias exploraciones, he descubierto cuando he penetrado profundamente dentro de este estado emocional, que hay dos aspectos. El primero que tenemos, son los comportamientos  que van representando  la vida cuando estamos en las garras de nuestra niñez emocional.

Son estos:
1. Reacción y control
2. Expectativa y Merecimiento
3. Comprometer
4. Adicción
5. Pensamiento mágico
Estas son las cinco caras que otros conocen cuando los dejamos conocernos. Detrás de este comportamiento, está otro, más profundo, parte de los sentimientos  del estado de ánimo de un niño herido. Estos son:
1. Miedo y conmoción
2. Pena, culpa e inseguridad
3. Necesidad y vacío
4. Tristeza y dolor
5. Desconfianza y enojo
Anatomía del niño herido
Cinco comportamientos  del niño emocional
A continuación  voy a mencionar un poco de los cinco comportamientos  y sentimientos, sin embargo, en los capítulos subsecuentes entraré mucho más a detalle en ellos. En el estado de ánimo de niño, reaccionamos  casi automáticamente a los acontecimientos de nuestra vida.
Nuestras reacciones son manejadas por miedos a menos que reaccionemos, algo malo pasará o nunca tendremos lo que necesitamos. Nos movemos automáticamente desde la causa a la reacción sin conciencia de que esta pasando o por qué. Y el espacio entre la causa y la reacción es infinitesimal.
Reaccionamos tan rápida y autómaticamente porque sentimos que es un asunto de vida o muerte. Todo el tiempo. Reaccionamos nos sentimos amenazados. Reaccionamos para satisfacer nuestras necesidades. Reaccionamos sobre otra persona cuando no nos sentimos seguros, amados o apreciados. Cuando dos personas se acercan en un estado de niñez emocional, se ven una a la otra ya sea como la persona que llenara sus necesidades incumplidas o como alguien que puede herirlo de alguna manera. Como resultado, ambos compulsivamente intentan tener el control del otro en todas las maneras posibles. Lo que sigue es un conflicto, expectativas incumplidas, falta de comunicación, juego de poder y miedo.
Nuestro niño interno también espera -de la vida y de otros-. El o ella espera que su necesidad será conocida y su inconformidad y miedo serán quitados. Es natural que el niño sienta de esta manera, porque en su impotencia e inseguridad, de qué otra manera podría sentirse seguro? Algunas veces experimentamos muchos desacuerdos que nuestras expectativas  se convierten en resignación. Pero siguen aquí, acechando en los anhelos de nuestro niño emocional.
Para algunos de nosotros, este aspecto de nuestro estado de ánimo puede estar justo enfrente. Nos sentimos con derecho. La gente nos debe! Demandamos, culpamos o nos sentimos heridos cuando las cosas no salen como queremos o nos sentimos privados de atención. Para otros, nuestras expectativas están cubiertas, cubiertas con negación y pretensión. Pero profundicemos  un poco, nada les hace tan bien como acercarse un poco.
Es natural que cuando estamos en miedo y pena -basado en nuestro estado de ánimo de niño, vivimos una vida de compromiso. Pena y miedo conduce a compromiso porque estamos aterrados de lo que otros pensaran y hemos perdido contacto con nuestra fuerza y nuestra confianza.  Además, no confiamos en nuestros pensamientos, sentimientos e intuición. En corto, no vivimos para nosotros mismos sino para otros.
Cuando estamos en las garras del estado de ánimo de niño, estamos altamente propensos a la adicción. Necesitamos inmediato alivio y gratificación  como hace un niño -Si no tenemos mucha habilidad para ver e identificar nuestros sentimientos y miedos, caemos fácilmente en todo tipo de comportamientos adictivos. Cuando la ansiedad y el miedo surge,inconscientemente nos proporcionamos algo que nos calma. Frecuentemente estas adicciones son crónicas y no estamos concientes que existen y cómo nos manejan. Pero si tenemos un poco de comprensión sobre cuán aterrado es nuestro niño emocional interno, probablemente tendremos mucho más compasión por nuestra adicción.
Finalmente, cuando estamos en este estado emocional de niño, esperamos que mágicamente venga la persona correcta y se lleve todo nuestro miedo y dolor. Esperamos ser aliviados de nuestra soledad, miedo y dolor. Con amigos y amores, tratamos de cambiarlos obtener lo que queremos que ellos sean o vamos a otra persona con la esperanza de que esta sea la que finalmente cumpla nuestra expectativa. De cualquier forma no tenemos que sentir el dolor o soledad cuando ellos nos decepcionan. Nuestro niño emocional no puede ver las cosas  como son porque idealiza. Ella o él necesita sentir que la gente y la vida trabaja de una forma en la que se siente seguro por lo que ordena ese mundo interno. Así que simplemente imagina que las cosas son como desea se sean. Él pone a la gente en un pedestal y a la vida la transforma en esperanzas e ilusiones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario