Parte II.
El niño emocional en acción.
Capítulo 4.
Reacciones y control.
Estos son algunos de los principales patrones de comportamiento que nos llevan al inconsciente automática y compulsivamente cuando somos controlados por el pensamiento de niño emocional. Lo primero la reactividad y control.
Un niño es naturalmente reactivo porque no tiene la habilidad para contener el miedo o dolor. No puede posponer la gratificación o tolerar la frustración.
Todo esto nos hace reactivos. En este estado de niño. cuando sentimos que algo o alguien esta atacandonos en cualquier sentido, automáticamente nos defendemos o protegemos rápidamente. Esto puede ser un ataque real pero repetidamente puede ser una situación que tomamos como ataque debido a nuestros traumas pasados. Por otro lado, cuando sospechamos que no tendremos lo que necesitamos, reaccionamos. Primero actuamos y luego sentimos y pensamos (muchas veces lo único que hacemos es reaccionar). Reaccionamos en un tiempo record. Y entre la causa y la reacción esta todo este inexplorado mundo de ataques, abandono y traumas internos. Cuando nuestra energía es consumida por nuestra automatica y habitual reactividad, no somos capaces de estar con lo que lo maneja, no vemos que hay detrás de las reacciones.
Nuestro niño emocional, nos impulsa compulsivamente a actual porque siente que la vida depende de eso. Nuestras experiencias del pasado nos hacen pensar que nuestra sobrevivencia depende de las estrategias que desarrollemos para tener lo que necesitamos. En este estado de inconsciencia, lo único que nos concierne es tener el amor seguro en cualquier forma posible tan rápido como sea posible. La mayoría de las veces estamos en reacción sin conciencia de lo que lo ha generado. Lo que lo genera actualmente nos puede parecer trivial pero nunca lo es para el niño.
Podemos enjuiciarnos por nuestras reacciones y sentirnos mal con nosotros mismos por lo que hicimos o dijimos. Incluso podemos tratar de controlar nuestras reacciones. Pero ni juzgando ni sintiéndonos culpables por tratar de controlar nuestra reactividad, se logra algún efecto en nuestra reactividad de nuestro yo herido. Es importante apreciar que tan irresistible y poderosa es nuestra reactividad.
Continuamente no estamos conscientes de que lo desata hasta después que hemos reaccionado una y otra vez. En algún punto, podemos parar, mirar y preguntarnos "Hey!!, parece que hemos estado reaccionando, me pregunto qué está pasando dentro de mi?"
Poniendo atención a que desata la reacción
Hace algunos años, Amana y yo estuvimos involucrados en un experimento con otros amigos, en la creciente comunidad en la que vivíamos. Tomamos dos semanas para investigar nuestra reactividad. Cada vez que identificabamos que venía una reacción, lo anotabamos en un cuaderno que llevábamos con nosotros.
Algunos de mis descubrimientos: sentimiento de juicio o no entendimiento, alguien tratandome sin respeto, alguien más dándome mucha atención, cuestiones cotidianas de la vida tratadas con mayor importancia, siendo criticadas, sintiendo inconvenientes o haciéndose esperar, incompetencia e ineficacia, convirtiéndose en situaciones donde me sentía fuera de control como si alguien más lo manejara o como cuando algo mecánicamente no funciona.
En cualquier momento del dia, al poner atención probablemente podía identificar muchos detonantes que provocaban una reacción. Reaccionamos ante un supuesto ataque o al perder algo o alguien. Esto puede ser perder una persona, o incluso una pérdida material o financiera. Podemos reaccionar cuando nos sentimos malentendidos o acusados injustamente. Podemos ser provocados cuando nos sentimos invadidos o controlados por alguien quien toma ventaja incluso en mínima forma. Esto puede ocurrir incluso cuando el comportamiento insensible de otra persona no es directamente contra nosotros. Podemos sentirnos atacados cuando sentimos cualquier inconveniente, lastimados, iniciados, ignorados o rechazados por alguien, cuando alguien espera algo de nosotros, cuando alguien no cumple nuestras expectativas, cuando alguien está actuando de alguna forma que inconscientemente nos recuerda alguna parte de nosotros que no nos gusta. Comparandonos desfavorablemente con alguien puede provocarnos.
Diferentes tipos de causas.
1. Amenaza - sentirnos atacados, invadidos, interferidos, criticados y juzgados.
2. Daño - sentirnos inapreciados, no considerados o rechazados.
3. Expectativas - sintiendo las demandas de alguien más o expectativas.
4. Reflexiones - ver características en otros que no aceptamos en nosotros mismos.
5. Comparación - compararnos a nosotros mismos con otros de manera desfavorable.
6. Miedo de perder algo o alguien.
7. Sintiendo inconvenientes o incómodos.
Poniendo atención a nuestras reacciones.
Una vez provocado, reaccionamos en diferentes formas. Como reaccionamos depende mucho de nuestra naturaleza emocional. Algunos de nosotros somos extrovertidos y expresivos ,mientras que otros son introvertidos y retraídos. Cuando me siento herido, normalmente lo mantengo adentro. Incluso pretendo que nada me molesto, y que no sé que algo me perturbó. Una vez más, realmente me molesto. O puedo ser como el "chico bueno". Encontré que las categorías de Karen Horney (ver referencias) de cómo la gente reacciona son brillantes. Ella observó que la gente reacciona moviéndose en contra de la gente, hacia la gente o distanciados de la gente.
La primera, lo que llamamos el movimiento en contra de la gente puede incluir: culpa, ataque, demanda, rebelión crítica o juicio, queja, enojo o irritabilidad y venganza. El movimiento hacia las reacciones (las reacciones de las buenas personas) incluyen: agrado, armonía y comienzos. Y el distanciamiento de las reacciones puede incluir: alejamiento, depresión, dejar de hacer las cosas, berrinches o melancolía. Cada uno tenemos nuestro propio estilo de reacción que puede ser único o pueden ser mezclados. Y continuamente reaccionamos diferente con diferentes personas. Podemos alejarnos o ir hacia alguien que nos da miedo e ir en contra de alguien con quien nos sentimos más poderosos.
Como reaccionamos depende también del ambiente emocional de nuestra niñez y como presenciamos las reacciones de nuestros padres, en especial el del mismo sexo. En mi niñez, las expresiones de emoción no fueron abiertas. Nunca vi a mi padre llorar y pocas veces lo vi demostrar su enojo. Esa fue mi impresión y me sorprendía cuando veía a los pares de mis amigos siendo mucho más expresivos con sus sentimientos.
Mi estilo emocional es mucho más parecido al de mi padre - básicamente impaciente, juicioso, voluble y malhumorado. Durante largo tiempo, luche contra esto hasta que finalmente lo acepte como tal como mi niño emocional. Es un alivio aceptar nuestro estilo reactivo cualquiera que sea. Finalmente, nuestras reacciones son profundamente influenciadas por nuestra condición cultural. Nuestros talleres son llevados a diferentes países y con hemos tenido que adaptarlos al temperamento del lugar en el que estamos trabajando con Americanos, Escandinavos, Alemanes, Suizos, Italianos, Turcos, Rusos, Chinos o Canadienses.
Diferentes tipos de reacciones.
1. Las reacciones de salida -demandando, culpando, atacando,rebelándosee, tomando revancha, sintiendo enojo e irritabilidad, criticando o juzgando y quejándose.
2. Las reacciones hacia la situación -armonizando, empezando, agradando
3. Las reacciones de alejarse - retirándose, volviéndose melancólico, colapsando, deprimiendose, desistiendo o resignandose.
Estrategias de control
En realidad el control es otro tipo de reacción de nuestro niño emocional que puede aparecer engañosa y sofisticadamente. Muchos de nosotros controlamos de una forma u otra. También es peligroso para nuestro niño sentir que no tiene control sobre las cosas. Nuestras estrategias de control son creativas y sutiles. Manipulamos, dominamos, amenazamos, seducimos, convencemos, engañamos, culpamos, rescatamos y damos advertencias - un montón de inconscientes métodos de sentimientos "seguros" que hemos cultivado desde que eramos pequeños.
Podemos controlar al convertirnos en adictos al poder y al dinero. Podemos estructurar nuestras vidas y comportamientos al punto de que toda la espontaneidad desaparece. Y todo esto no es nada más, que nuestro niño emocional lleno de miedo y desconfianza de dejarlo ir. Podemos observar nuestro comportamiento de control en muchos aspectos de nuestra vida -nuestras relaciones, dinero, trabajo, comida, haciendo el amor o incluso manejando un auto.
Cuando era joven tenía dos tías que vivían en Nueva York , nosotros vivíamos en Europa y solíamos visitarlas para pasar algún tiempo con ellas. En una de las casas no me sentia comodo, porque todo me parecía tenso y obsesivamente limpio y sentía miedo de cometer algún error (lo que invariablemente hacia). En la casa de la tía de mi madre, siempre me sentí relajado no importando que vivía en una sección mucho más pobre de la ciudad.
Ahora me doy cuenta que la forma en la que mis dos tías se relacionaban con sus miedos y si niño emocional era totalmente diferente. La primera no podía enfrentarlo, tenía un tipo de vida de control en el que se mantenía alejada de sentirlo. La segunda era intuitiva y consciente y estaba en contacto con su asustado niño. Sin embargo, no fue sino mucho tiempo después cuando comencé a trabajar conscientemente con mi yo herido, y pude darme cuenta de la sabiduría de mi tía. Ella se convirtió en un tipo de mentor para mi. Cuando fui a la Universidad, mis padres vivían en Israel y ella fue a la que acudía cuando necesitaba soporte. A pesar que que ella sufrió mucho en su vida, ella emanaba una rara confianza en la vida.
Podemos aplicar el mismo tipo de conciencia con nuestras estrategias de control que con nuestras reacciones. Reaccion tiene una definición cinestésica (interna en el cuerpo) sentirlo. Así también control. Por ejemplo, he notado que cuando Amana maneja, me muevo automáticamente a controlar el espacio y comienzo a hacer comentarios acerca de su desempeño. Incluso cuando no digo nada, lo estoy pensando. Puedo sentir mi niño asustado detrás de este comportamiento. También comienzo a sentir mi control cuando estoy dando asesoramiento (lo cual hago con regularidad) o cuando estoy juzgando a otros (lo cual he estado haciendo una o dos veces)
Detrás de la reacción esta un niño asustado
Cuando pude entender más profundamente que todo este comportamiento venía de dentro de mí fue mucho más fácil aceptarlo. Había juzgado mi reactividad y control, pero pude ver que esto era un esfuerzo primitivo de controlar y manejar mi medio ambiente por lo que no me sentiría asustado, herido o invadido.
Cuando fuimos traumados de niños en nuestra casa o la escuela, no respondemos apropiadamente. Como resultado perdemos confianza en nuestra habilidad para manejar nuestro ambiente.
Nuestras reacciones y estrategias de control son nuestras propias maneras de manejar lo que no se aprendió a manejar con anterioridad. Desafortunadamente, este comportamiento no logra lo que está intentando alcanzar. Esto no nos hace más centrados y seguros. No podemos sentirnos seguros de nosotros mismos cuando estamos inmersos en el comportamiento que proviene de nuestro estado mental de niño emocional. No nos puede representar un sentido de dominio porque en este estado de inconsciencia estamos basados en el miedo. Para ganar el dominio y madurez que buscamos, tenemos que aprender a responder a nuestro ambiente desde otro lugar de nuestra conciencia -desde nuestra claridad y meditación.
Te estas moviendo en el mercado,
haciendo tu trabajo, regresando a casa,
Peleando, amando, odiando, comiendo, durmiendo
Haciendo todo tipo de cosas -
Pero todas las cosas están pasando como si fueras un robot
Mira cualquier humor
Hay alguna brecha entre el insulto y la reacción?
Hay alguna brecha cuando meditas?
Osho
Ejercicio:
Observando disturbios y reacciones.
1. Identifica en el día cuándo y la razón por la que te sientes perturbado. Pregúntate a ti mismo, ¿qué me hizo sentir perturbado?, ¿qué específicamente alguien dijo o no dijo, hizo o no hizo, que creó esta perturbación? O si no fue una persona quien causó la perturbación, preguntate a ti mismo, ¿qué situación y que específicamente acerca de esta situación causó mi perturbación?
2. Después, identifica como reaccionaste a esta perturbación. ¿Que hiciste y que no ? ¿Cómo intentaste cambiar la situación o la persona? ¿Cómo trataste de cambiarte a ti mismo?
3. Identifica la respuesta que la reacción genera en la otra persona. ¿Es enojo, distancia, pelea, conmoción o agrado? ¿Cómo te hace sentir la respuesta? ¿Estás obteniendo lo que necesitabas de la otra persona?
4. Finalmente considera las heridas escondidas en la reacción. En qué forma te hace sentir rechazado, apenado, asustado, paralizado, abrumado, desconfiado o controlado.
5. Identifica si esta reacción es nueva o es conocida y si la has hecho en el pasado. Puedes incluso ir hasta tu niñez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario