miércoles, 30 de julio de 2014

Capítulo 7. Adicciones.


Adicción.

En nuestro estado emocional de niño, estamos en constante ansiedad. Algunas veces con mayor o menor intensidad, pero siempre esta ahí. El niño no puede contener esta ansiedad. Necesita alivio y lo convierte en algo que de alguna manera lo pueda facilitar. Esto lo básico de un comportamiento adictivo. Cuando los miedos y el dolor de las heridas son provocados nos convertimos en gente más propensa a la adicción.

El tirar hacia la adicción proviene de nuestra conciencia de niño. En nuestro estado de niño, tenemos pocas habilidades para contener la frustración, ansiedad y controlar los impulsos.

Esta parte de nosotros limita la perspectiva de sufrir a través de tiempos difíciles, con una visión hacia los objetivos de largo alcance y el bienestar general. Cuando iba a los "Entrenamientos de Lifespring" hace muchos años (cursos de potencial humano que eran populares en los años setenta y ochenta), pensaban que la vida es acerca de "un corto periodo de dolor por un largo periodo de placer". Este concepto es imposible para nuestro niño emocional.

Mientras me daba cuenta que éste el patrón más común de comportamiento para nuestro niño emocional, tuve la dificultad de encontrar lo que necesitaba para escribir en este capítulo. Mis dificultades con comportamientos compulsivos y autodestructivos han sido mínimos en mi vida, comparados con los de otros que conozco. Quizás esto es porque en lugar de dificultades en mi niñez y adolescencia, yo tuve el regalo de mucho amor y estructura. Mis padres me rodearon de un ambiente seguro para un niño, con mucho amor, seguridad, soporte e inspiración para aprender y apreciar la vida. Nunca hubo ningún miedo de sobrevivir y las prioridades que me dieron fueron claras - educación y responsabilidad es lo que realmente importa en la vida. No sólo acentuaron en la educación, sino que pagaron por ella -primero en un colegio costoso y después la escuela de medicina. Nunca hubo ninguna duda de que ellos pagarían, ellos simplemente vieron que eso hacía una buena crianza. En cuanto a mi, di ésto por implícito y no fue sino mucho tiempo después que sentí gratitud.

Más tarde, después de la universidad, durante el periodo de mi vida que estuve sin dirección, luchando para encontrar mi propio camino y constantemente sintiéndome deprimido y sin objetivos, incluso entonces, nunca me perdí en un comportamiento autodestructivo. Consumí algunas drogas durante ese tiempo y lo hice con una clara intención, que era hacer una profunda búsqueda espiritual interna. Durante ese tiempo, tuve dos experiencias que cambiaron mi vida.

La primera pasó mientras estuve un año en la escuela de derecho. Supe que esa carrera no era para mi, pero no tenía idea de que lo era. Pase muchas horas sólo en mi habitación, acostado en la cama y mirando hacia el techo. Muchos de los días, se sentían como si estuviera sólo en un hoyo negro, hasta que un día en particular me sentí que estaba cayendo más y más profundo dentro de este hoyo, hasta que de repente, me paré y tuve la sensación que estaba siendo mantenido en alguna forma mística. Tuve el claro sentimiento de que no importando cuan lejos yo podía caer, siempre podría alcanzar este lugar donde era mantenido. Poco después de esta experiencia, supe que no regresaría a la escuela de leyes y que lo que necesitaba, era estar un tiempo sin la preocupación de una carrera o futuro. Me fui a California y pase muchos años como "marginado"

La segunda experiencia pasó durante esos años de "marginado". Estaba con algunos amigos en el Gran Cañón y decidí tomar alucinógenos. En este tiempo consumían alucinógenos u "hongos mágicos" periódicamente. Pero una ocasión fue diferente, caminando sólo dentro del Cañón sentí como si estuviera viendo a Dios en todos lados hacia donde volteaba. Y después experimenté un miedo intenso de poder morir, imagine que oía una voz dentro de mi cabeza diciendo "Has recibido todo que podrías haber recibido de las drogas psicodélicas, ahora es tiempo de encontrar al maestro espiritual" No sabía lo que maestro espiritual era, pero algunos años después, estaba en mi camino a India para saberlo.  Después de eso nunca más consumí drogas. Sospecho que la razón por la que no me perdí en la depresión o en el abuso de drogas, es en gran parte porque lo hice desde el estado emocional de niño.

Hay muchas formas de ser adicto.

En nuestro trabajo, comúnmente nos enfrentamos con gente quien esta luchando contra alguna forma de adicción. Ninguno de nosotros tiene personalidades propensas a la adicción sino que lo hemos aprendido de otras personas -de amigos cercanos y clientes, quienes han luchado por superar algunos problemas con adicciones de diferentes tipos como el fumar compulsivamente tabaco o marihuana, beber alcohol, pornografía o sexualidad.

Hay múltiples razones por las que somos atraídos a comportamientos adictivos. Algunas veces, ellas sirven como protección contra por el miedo y el dolor. Yo estoy consternado por lo que esta gente ha tenido que pasar y profundamente conmovido cuando son capaces de tomar una recuperación. Todos tenemos una parte que busca huir del miedo y dolor. Hay muchas formas de huir -entretenimiento, compras, comida, socialización, soledad, deportes o incluso la meditación. Si queremos huir, encontraremos una forma de hacerlo, esa es la base de la adicción.

Detrás de nuestra adicción, junto con los otros comportamientos de nuestro niño emocional, esta el dolor, el miedo y la pena. Y esta un profundo sentimiento de que no tenemos el espacio para manejar estos sentimientos si aparecen ....

Mi manera de manejar estos sentimientos en el pasado era en gran parte compensarlos con disciplina y control. Eso que descubrí, es también un tipo de adicción porque es manejado por la misma fuerza interna que maneja todos los comportamientos adictivos -por la compulsión de evitar sentir miedo y pena. Yo heredé esta actitud de mi padre. Su motivación, manejo y autocontrol era muy fuerte que intimidaba a la mayoría de la gente que lo conocía. Se disciplinaba a sí mismo a tal grado que las única veces que lo recuerdo siendo autoindulgente era cuando comía helado u olía quesos franceses. Se autoenseño siete idiomas y aprendió a tocar tres instrumentos musicales tan bien, que tocaba en orquestas y en grupos hasta poco antes de morir. Pero no lo puedo recordar mostrando vulnerabilidad. Incluso cuando estaba cerca de la muerte, cuando le pregunte si tenia miedo, se enojo.

Criado en este marco y siguiendo los pasos de mi hermano mayor cuyo motor y motivación era tan fuerte como el de mi padre. Aprendí a ser altamente automotivado pero también a ser manejado, juicioso y duro conmigo mismo. Me permiti a mi mismo pocos lapsos de autocontrol. No es difícil imaginar que en este ambiente, no había mucho espacio para sentir mi vulnerabilidad -o la de nadie más por más que importara. Lentamente, pasando por la residencia de psiquiatría y años de terapia, y la experiencia de estar en una comprometida relación amorosa, mucha de esta dureza comenzó a desaparecer.   

Todo se resume en control o indulgencia

Cada uno de nosotros tiene diferente adicción y proviene de diferentes fuentes. Básicamente, el niño emocional trata con frustración y ansiedad en una o dos formas -con extremo y compulsivo control propio o externo o indulgencia propia. Para facilitar la tensión y la ansiedad constante que está siempre dentro, nos movemos de uno de estos dos extremos. He observado que algunas personas quienes son recuperadas de una adicción van del extremo de indulgencia al control y fanatismo (lo que ellos llaman una "bebida seca"). Esto sigue siendo una adicción.

Cada uno de nosotros ha encontrado su propia manera de sanar su adicción. Yo estoy consciente de toda la controversia de la adicción en campo acerca de qué es o no una enfermedad con orígenes genéticos, qué es o no una aflicción de toda la vida, si un ex adicto debe atender reuniones "12 pasos" por siempre y para siempre, si un adicto algún día toca cualquier sustancia puede puede ser adicto nuevamente. Tengo amigos cercanos y muchos clientes quienes han pasado por la recuperación de una forma u otra y han sido apoyados a ambos lados de esta controversia. Para algunos, el sistema y filosofía 12-pasos funciona bien. Para otros no y han tenido que encontrar otro recurso de soporte y guía.

Una cosa que he definitivamente aprendido, ambos en mi propio proceso y con otras personas, es saber que nuestro niño emocional es quien maneja la adicción. Sanamos la adicción a través de saber cuándo y cómo nos encontramos atrapados en esta parte de nosotros y encontrando los recursos para sentir y contener la ansiedad, miedo y pena que miente debajo de nuestra adicción. Mirando y observando este comportamiento con amor y sin juicios parece ser la mejor medicina.
Quizás si crecimos en ambientes que fueron relajados, sin presión, apoyados e inmensamente amados, no estamos propensos a ser adictos. Pero cuando yo empecé a percibir la cantidad de estrés a la que nuestra vulnerabilidad y sensibilidad han sido sometidas, tiene sentido que podemos naturalmente alcanzar algo que puede disminuir la tensión interna.

Claridad de intención y espacio interno.

Hay incontables fuentes de estrés descendiendo sobre nuestra vulnerabilidad, las cuales crean ansiedad y nos causan el anhelo de alivio. Una es la constante lucha de probar que somos a los demás y a nosotros mismos. Porque pudimos haber cubierto nuestra pena automáticamente  y sin saberlo, es normalmente difícil de apreciar cuánto estrés nos pone todo el tiempo. Toda la presión viene de nuestra cultura de éxito y de ser "alguien", pone nuestra sensibilidad interna dentro de la profundidad de la pena y conmoción. Para mantenerse en esta rapidez, materialidad y mundo orientado al éxito, tenemos que vivir en la negación de nuestra sensibilidad. La demente cultura occidental continuamente apresura nuestra vida. Y ahí están nuestros profundos miedos de sentir la soledad y vacío interno.

Nuestro niño emocional interno no tiene recursos para tratar con este hoyo negro de soledad y sin sentido. Pero podemos encontrar los recursos ahora como adultos, antes podíamos detenernos en un patrón adictivo, pero ahora tenemos que sentir una fuerte motivación para hacerlo y la confianza de enfrentar los sentimientos que hemos inhibido. Tenemos que sentir y saber intuitivamente que estamos listos y tenemos la motivación interior de enfrentar el miedo y pena que hemos estado evadiendo.

Un cliente de nosotros gastó muchos años en su adicción a la heroína y vino a trabajar con nosotros cuando se dio cuenta que se había estado matando a sí mismo. En el curso de tres años, el atendió nuestros seminarios y entrenamientos, siguiéndonos en diferentes ciudades hasta completar nuestro programa por completo. En este periodo de tiempo, su transformación fue sorprendente. De ser solitario, agresivo y beligerante especialmente con las mujeres, empezó a sentir y exponer su vulnerabilidad cada vez  con más y más frecuencia. De culpar a otros por su dolor, ahora es dueño de sus miedos y los revela. Él se quiere convertir en maestro de nuestro trabajo y lo hemos apoyado a entrenarlo y certificarlo como profesor.

Contener el miedo y dolor es una mentalidad de "yo tengo el espacio interior de mantener la inconformidad y dejarla como está"  y es también el conocimiento interno de que tenemos la fortaleza para hacerlo.

También he encontrado que entre más sensibles y vulnerables nos volvemos, nuestras tendencias adictivas empeoran. Tan pronto como estamos en más contacto con los miedos y el dolor interno, la ansiedad que hemos suprimido con la negación y el control salen a flote. Una de mis más profundas investigaciones conmigo mismo ha sido encontrar la confianza interna de que si dejo ir el control, no descenderé dentro de las incomprensibles profundidades de la depravación e indulgencia y perder el sentido y dirección en mi vida. Lentamente me di cuenta de que es una fuerza interior o guía que mantiene el barco en curso.


No puedes alejarte de ti mismo,
Mejor que alejarte, acércate,
Ve más cercanamente a ti mismo para tener una mejor vista.
Es tiempo de despertar,
Ya has perdido mucho tiempo invaluable,
energía y oportunidades.
Pero aún es tiempo y es el momento de despertar,
Para ti la noche termina y el amanecer comienza.
-Osho

Ejercicios
1. Identificando la adicción
¿Qué comportamientos haces que son obsesivos, quizás la propia destrucción que te alejan del presente?
Escoge uno de esos comportamientos e identifica:
1. ¿Estas juzgando el comportamiento? En caso de que sea sí, ¿cuál es el juicio?
2. ¿Qué estrés en tu vida desata este comportamiento?
3. ¿Cómo esta adicción expresa un miedo o pena escondida? Mira si puedes conectar con el sentimiento de pena o miedo con tu cuerpo.

2. Sanando adictividad
Pregúntate a tí mismo
1. ¿Cuál es el precio que estoy pagando por este comportamiento -en términos de mi creatividad, relaciones y salud física ?
2. ¿Estoy listo y dispuesto para ir a través del miedo, ansiedad, pena y dolor que salgan si decido sanar?
3. ¿Qué pasos concretos puedo tomar en mi vida ahora para tener apoyo para sanar mi adicción?

No hay comentarios:

Publicar un comentario