Capítulo 13.
El Juez que presiona.
Mi amigo terapista de Oslo nos contó una historia acerca de un tío quien era capitán de un barco en el Este. Un indio quien había trabajado para él en el bote le informaba de cualquier cosa que hacía “Señor, he hecho este trabajo por arriba de sus altos estándares”. Nosotros nunca hacemos algo que pueda satisfacer “nuestros altos estándares”, pero tampoco paramos de intentarlo.
Uno de los factores más fuertes que nos mantiene sometidos en la creencia de que estamos paralizados en la pena es nuestro “juez que presiona". Es el lado opuesto de nuestra pena. El “juez que presiona" esta ahí para asegurar que seguimos reglas, estándares y directrices de nuestro condicionamiento. Cuando no lo hacemos nos llenamos de culpa y miedo. La energía del juez se presenta en la forma de voces internas, que pueden ser verbales o solo energéticas, diciéndonos continuamente hacer más, ser más, tratar más fuerte y otros.
La energía que enjuicia viene en forma de voces que dicen que no somos suficientes en cualquier tipo o forma -no suficientemente inteligentes, no suficientemente bellos, no suficientemente espirituales, no suficientemente sensitivos, no suficientemente entregados, no suficientemente valientes, etc. Nos juzga por lo hacemos y por lo que no hacemos, nos maneja, nos condena o crítica. Algunas veces no oímos esta energía como voces, pero lo podemos reconocer cuando colapsamos o nos sentimos apáticos y sin motivación.
Estos ataques pueden venir del exterior o de voces dentro de nuestra cabeza. Nuestro niño escucha las voces de nuestros padres, maestros, religión o cultura “debes hacer esto, no debes hacer aquello, eres mucho, no eres suficiente”. Llevamos todo esto a nuestro interior “Debo hacer esto, no debo hacer aquello, soy mucho, no soy suficiente”. Continuamente las amonestaciones, juicios y críticas del “juez que presiona" vienen de mucho tiempo atrás de una forma no verbal y que lo podemos escuchar no como un “tú” sino como un”yo”. Incluso no estamos conscientes que estamos bajo el pulgar del “juez que presiona" y creemos que esto es la vida. O podemos pensar que es “Dios” hablándonos. Sobre todos los años de condicionamiento severo y moralista, “Dios” ha adquirido mucha presión negativa.
Cada uno de nosotros tiene esta compleja energía en diferentes formas y cada uno de nosotros actúa con alguna combinación de voces internas y proyecciones exteriores. Tanto como creamos en lo que dice este “juez que presiona" siempre encontraremos gente en el exterior que lo aumente. En estos momentos, nos sentimos abusados e invisibles, sin darnos cuenta de que son las voces exteriores lo que vamos cargando en el interior. Si nos criticamos duramente en el interior, como muchos de nosotros lo hacemos, continuamente nos convertimos en moralistas, juiciosos, rígidos y críticos de otros también. Entre más duro sea nuestro “juez interior” más dogmáticos y tenaces serán nuestros puntos de vista.
Formas en las que “el juez que presiona" se muestra.
1. Voces internas y sentimientos de presión, juicio y crítica.
2. Estándares propios duros y estrictos ante los ideales y la moral.
3. Voces externas (proyectadas en autoridad, amigos, parejas, etc.)
4. Condenación, juicio, crítica, rigidez y moralidad hacia otros.
Nuestro niño responde con rebelión o colapso
Es de ayuda ver que en respuesta a un ataque del “juez que presiona" hay una dinámica interna hacia el movimiento. Nos colapsamos y hundimos dentro de la pena y nos paralizamos ó rebelamos y nos dirigimos a la pelea. Esta dinámica ha estado ahí desde la niñez. Algunos de nosotros, por nuestra naturaleza, pudimos haber reaccionado predominantemente con colapso y resignación. Otros de nosotros son más del tipo rebelde. En cualquier caso, seguimos bajo el pulgar el juicio. Continua el show y reaccionamos como títeres.
Anita, una participante en un taller, llegaba muy tarde a las sesiones, cuando le preguntamos que le estaba pasando, dijo desde su estado de niña, que su madre siempre la carrereaba. Ahora, ella llega tarde a todo. Le dijimos que podía seguir llegando tarde si así lo quería. Pero como experimento ello hizo el compromiso de llegar a tiempo y ver que surgía. Después del segundo día, empezó a sentir una rabia interior por siempre haber sido carrereada en su vida. Era importante para ella conectar con esta rabia porque le dio la fuerza de romper con las fuerzas negativas de su represión. Antes de eso, ella solo expresaba su furia indirectamente en su crónica tardanza.
Ana Lisa, una joven del mismo taller vive con su madre y esta en pena y conmoción todo el tiempo. Ella se rebela olvidando hacer cosas que su madre le pide. Anita tomó la reacción de rebelión mientras Ana Lisa ha tomado el colapso, pero detrás las dos tienen sentimientos de pena de rabia e impotencia y ha sido importante para ambas conectar con su furia.
Beatrice, una mujer en sus tempranos treintas, ha peleado toda su vida. No se puede imaginar que sería si no peleará. Puede ser lo más inusual sentirse colapsada porque no se permite experimentarlo. Pero desde que se ha identificado fuertemente con su rebeldía, es muy difícil permitirse ser vulnerable y sentir miedo. Para algunos como Beatrice para quien es familiar actuar en rebeldía, permitiéndose sentir el colapso puede ser el portal para adentrarse a su vulnerabilidad.
Sin embargo, nos hemos identificado fuertemente con la pena, la conmoción y el colapso, pero puede ser más creativo explorar la energía de la rebeldía Toma mucha valentía moverse, porque los miedos del castigo o aniquilación son poderosas si desobedecemos. Continuamente cuando empezamos a familiarizarnos con la rebeldía, podemos estar abrumados con el miedo y culpa y regresar a nuestro familiar estado de colapso. Después reunimos valentía una vez más y tomamos otro paso dentro de la rebeldía. Mientras estemos todavía en casa y se manifieste la rebeldía en contra del juicio, normalmente es más sana la reacción que colapsarnos, por el sólo hecho de que tiene energía. Y la energía nos permite crecer y romper con la tiranía del “juez que presiona".
Reaccionando al ataque del “juez que presiona"
“El juez que presiona"
“No eres suficientemente bueno”
“Puedes ser mejor, empuja más fuerte, etc.”
El niño emocional
Rebelión Colapso
“No me digas qué hacer!” “Estás en lo correcto, yo debería
Trata más fuerte, “Puedes irte al infierno” hacerlo mejor!”
Podemos identificar el impacto de nuestro “juez que presiona" en ambas formas ya sea victimizandonos y victimizando a otros. Con algunas personas, podemos ser “el juez que presiona", con otros somos los niños emocionales siendo empujados y juzgados. Cuando nos sentimos fuertes e importantes, podemos abusar, ser impacientes, sentir frustración, criticar y demandar de los demás. Y naturalmente ponemos la misma presión y críticas en nosotros mismos. Puedo ver esto operando cuando juego tenis, si pierdo algunos tiros, una voz aparece “Krish, mete la bola” “Toma la bola” “No le pegues a la bola tan tarde” “Muevete” y otros. En esos momentos, no tengo duda de que el “juez que presiona" está siempre en mi cabeza y puedo empezar a sentirme a mi mismo llevado hacia la propia crítica. Y tengo que admitir que si pasa que estoy jugando con alguien que no esta cercano a mi nivel escucho las mismas voces contra él.
Haciendo nuestras propias reglas.
Siempre he tenido un montón de estándares altos de mi mismo que por supuesto no he podido vivir. Y después de traer todo esto a un poco de conciencia, pude establecer los mismos “altos estándares” sobre todos los demás y ponerlos a través de la misma tortura en la que continuamente me puse. Sigue pasando pero puedo identificarlo más tempranamente porque puedo regularmente sentir el dolor que causa. Cuando nos ponemos a nosotros mismos u otros bajo el ataque del “juez que presiona" es con profunda pena y nuestro niño emocional va conmocionado bajo presión.
Cuando creemos que el “juez que presiona" es la voz de Dios, es difícil decir que este complejo es sólo un resultado de un condicionamiento negativo. Cuando comencé a ver que mi “juez que presiona" era un mentiroso, fue conmovedor. Era mucho más fácil solo aceptar estos estándares como verdad, así era como la vida “debía ser”. Había mucha seguridad en solo aceptar “el juez que presiona" como la voz de la verdad. No tuve que cuestionar nada. Era básicamente vivir mi vida exitosamente obedeciendo estos comandos.
Construí compensaciones muy efectivas que creí que mi vida “funcionaba” si lo seguía. En mi caso, significaba ser un doctor quien dedicaba su vida a servir a los demás, que no se interesaba en las cosas materiales, que se mantenía ocupado aprendiendo y mejorandose a sí mismo, que no era arrogante, egoísta o pretencioso y quien era gentil y sensible con los demás. Si seguía estos lineamientos, me convertiría en un “mensh” (que en Yidish significa un hombre de alma y profundidad) . ¿Quien podía discutir con estos valores? El problema fue que me fueron dados con el fuerte mensaje de que era la única manera de vivir. Tenemos que aprender a encontrar nuestros estándares y valores.
Hay muchas formas de compensar. Podemos actuar, tratar de impresionar o luchar por poder y control. Podemos cultivar e identificarnos con roles, que nos harán sentir bien acerca de nosotros mismos. Después podemos adherirnos con estos roles y no sentir nuestra pena cubierta. Todas estas compensaciones son profundamente mecanismos inconscientes originados en la niñez -las maneras en las que nuestro niño aprendió a enfrentarse con el “juez que presiona". Esto produce estrés interno que nos produce fácilmente cansancio, adicción o depresión.
Hay un libro que amo -La educación del pequeño árbol (The Education on Little Tree) de Forest Carter. Que muestra la forma en como un niño aprende a desarrollar sus propias formas de vivir. El recibe guía, dirección, soporte e incluso castigo pero es hecho con amor y tolerancia, que el pequeño árbol crece en un núcleo de amor propio y confianza por sus propios juicios y capacidades. Sin la confianza interna y amor, crecemos aprendiendo a compensar y comprometer de acuerdo a los estándares que pusieron sobre nosotros. Aprendemos a escuchar a los demás y no a nosotros mismos. Crecemos como esclavos de nuestro “juez que presiona"
Con un poco de entendimiento de psicología, podemos tener compasión por nosotros mismos por ser dominados por esta agresión y represión interna. Como niños necesitamos guía. No podemos encontrar nuestro camino en el mundo sin ella. Naturalmente la guía que recibimos proviene de “gente grande”. Continuamente con las mejores intenciones, ellos nos imponen estándares y valores. El más libre y valioso estándar que aprendemos y el que más enseñaremos es confiar en nuestra inteligencia.
Para desarrollar una voz sana como guía interna, lo que llamamos “la guia”, necesitamos reglas flexibles, estándares razonables que están en sintonía con quienes somos como individuos, valores que son basados en amor, firmes pero amorosos límites y constante estímulo para aprender a confiar en nosotros. Pocos de nosotros lo obtenemos. Pero podemos empezar a dárnoslo.
Es solo descubrir y desarrollar confianza en nuestras reglas, estándares y valores que la tiranía del “juez que presiona" empieza a terminar. Empezamos sistemática y precisamente cuestionando qué si en lo que creemos ha sido heredado o es nuestra propia naturaleza. Es un proceso que continúa hasta que nos sentimos suficientemente fuertes y confiados en nosotros mismos. Después estamos fuera de esta dinámica.
He aquí algunos simples pasos para salir del “juez que presiona"
1. Reconociendo el ataque: Involucra reconocer cada vez que estamos bajo ataque del “juez que presiona" y aprendiendo a identificar los detonadores -en particular la gente y situaciones, declaraciones y comportamientos que lo traen.
2. Sintiendo el ataque: Aquí, aprendemos a sentir el impacto del ataque -cómo se siente internamente cuando aparecen, qué hace en nuestra energía y qué pensamos acerca de nosotros cuando estamos siendo empujados y juzgados. Esto básicamente significa sentir la pena.
3. Identificando las raíces del ataque. Este aspecto involucra empezar a entender más acerca del origen de nuestro “juez que presiona" -cómo se formó nuestro condicionamiento. Podemos identificar cómo y cuándo nos sentimos atacados a través de recrear experiencias pasadas en nuestra vida -principalmente la represión, vida negativa, presión, comparación, críticas en nuestra niñez que pudieron ser directas o indirectas. Esto también involucra mayor claridad en lo que las voces nos dicen.
4. Reemplaza el “juez que presiona" por la “guia interna”, Cuando nos sintamos bajo ataque, podemos escoger reemplazar la voz o sentimiento del “juez que presiona" con el “guia interno”. La guía viene con energía y apoyo amoroso que está basado en compasión y entendimiento de nuestras fortalezas y debilidades individuales. Algunas veces, nos da un “exitoso zen” que nos despierta del sueño, nos fomenta a ir a nuestra visión de la vida o nos recuerda vivir de acuerdo a nuestro corazón y nuestra sensibilidad, pero la energía viene del amor y el apoyo.
“La gente te ha juzgado,
Y has aceptado su idea sin dudarlo.
Has sufrido por todo tipo de juicios de otra gente
Y tú has usado esos juicios en otras personas.
Si quieres salir de eso,
La primer cosa es: No te juzgues a ti mismo,
Acepta humildemente tus imperfecciones.
Tus fallas, tus errores, tus debilidades
Solo se humano”
-Osho
Ejercicio:
1. Empieza a traer conciencia a los tiempos en los que te sientes mal acerca de ti mismo. Identifica que desata que te sientas de esta forma.
*¿Qué gente en particular causa el ataque y qué hace esta gente? ¿Te comparas desfavorablemente con ellos? ¿Qué juicio o crítica sientes?
*¿Qué situaciones específicas causan este ataque? ¿Es cuando éstas presionado? ¿En espera? ¿Te sientes abrumado o intimidado?
*¿La crítica, culpa o juicio vienen de fuera o de dentro de ti?
* ¿Como te sientes cuando estás bajo el ataque? Pon atención en las sensaciones del cuerpo que acompañan los ataques de tu “juez que presiona"
*¿Qué te dicen las voces cuando tu niño interno está bajo ataque?
2. Cuando identificamos que estás bajo el ataque de tú “juez que presiona",¿qué recuerdos específicos tienes de tu niñez?
*¿Qué situaciones recuerdas que fueron similares?
* ¿Quién estaba empujandote o juzgandote -padres,maestros, alguien más?
*¿Cuál es el mensaje verbal o no verbal que recibías en ese momento?
*¿Qué empezaste a creer de ti como resultado de este ataque?
3. Cuando estas bajo ataque, ¿cómo respondes? Identifica cuándo y cómo te colapsas. Identifica cuándo y cómo compensas.
4. Haz un dibujo que represente tú “juez que presiona". Escribe lo que te dice. Pregúntate a ti mismo si lo que dice es cierto. Identifica las veces en las que puedes identificarte totalmente con tu niño emocional creyendo que el “juez que presiona" esta en lo correcto en lo que dice y sintiendo que estás en total ataque. En otras ocasiones, puedes poner más distancia. Identifica si estabas siendo observado por alguien más.
5. Ahora haz un dibujo de tu “guia interna”. Escribe lo que está energía te está diciendo.
,

¡Tú eres el juez que presiona!, ¿es mi condicionamiento el que te ubica en el trono?, ¿será el felino que llevas dentro?. Mi energía interna ilumina a un juez indulgente y moldea las manos para mecer un duende.
ResponderEliminar